BAFICI 2026: Crítica de “Orgullo y prejuicio”, de Matías Szulanski (Película de Apertura)

Szulanski, director reconocido por la gran cantidad de films que realiza («Último recurso» inauguró el BAFICI 2023, en 2024 presentó «Berta y Pablo» y en 2025 estrenó «Las reglas del juego» y «En el cine»), exhibe este año tres películas en el festival: «Cuento de verano» (sección Trayectorias), «La amiga de mi amigo» (Competencia Argentina) y «Orgullo y prejuicio», elegida para abrir esta 27ª edición.

Por Juana Ahumada

Orgullo y prejuicio (Argentina, 2026). Dirección: Matías Szulanski. Guión: Matías Szulanski y Juan Morgenfeld. Edición: Matías Szulanski y Melisa Waissmann. Producción: Matías Szulanski y Eduardo Camauer. Compañía productora: Kligger. Elenco: Mailén Kritzer, Alejandro Jovic, Violeta Bussy, Tomás Pernich y Sol Masaedo. Duración: 93 minutos. Funciones: en Cinépolis Plaza Houssay el jueves 16 de abril a las 16:10hs y en Cinépolis Recoleta el lunes 20 de abril a las 14:30hs.

Orgullo y prejuicio funciona como una crítica sin rodeos tanto a la utilización de la IA en el cine como a los discursos odiosos y estereotipados que circulan en la Argentina actual. La película nos mete de lleno en un rodaje que resulta cómico para el espectador, aunque tortuoso para los actores que participan. Todo ocurre en el set de filmación de una película, pero no cualquier película: se trata de la obra de Maria, una cheta prejuiciosa con tintes de Caro Pardíaco, cuyo corazón está roto por su reciente separación del actor protagonista, Darcy.

La primera escena ya anticipa el criterio de esta directora con su propia creación: toda la trama se desarrolla en Mar del Plata, pero prefieren grabarla sobre fondo verde para luego, según las palabras de su “especialista” en efectos visuales formado a través de un curso y de Chat GPT, agregarle en postproducción todos los detalles necesarios para la ambientación.

María establece así su vara creativa, pero mientras transcurre la grabación notamos que esa escasa exigencia no se aplica de manera equitativa al resto de los participantes del rodaje. Darcy está en juego y las actrices están en la mira de la directora, quien -movida por sus celos e inseguridades- convierte el ambiente de trabajo en un espacio incómodo e irritable.

Esta comedia nos trae actores con cintas en la boca, personajes que interrumpen escenas para volverlo todo aún más incómodo, y nombres tomado de la novela de Jane Austen que nada tienen que ver con la trama de la película de Maria —la misma Elizabeth, quien debería ser la protagonista, tiene escenas cortadas—.

Orgullo y prejuicio recuerda en varios momentos a los sketches del comediante Diego Capussotto, en los que, más allá del humor, había un guiño directo a discusiones de plena vigencia, como la mencionada presencia de la IA en el arte. Por eso mismo, se trata de una buena elección como film de apertura para reflexionar mientras también se pasa un buen rato en una sala.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑