Crítica de “Lo mejor está por venir” (“Il sol dell’avvenire”), de y con Nanni Moretti: Creer o reventar

A los 70 años, el director y actor recupera con esta película estrenada en el Festival de Cannes 2023 algo de la esencia, el espíritu y la capacidad de provocación de clásicos suyos como “Caro Diario” (1993) y “Aprile” (1998).

Por Natasha Zamorano Pozzi

Exterior, noche, Roma, 1956. Unos hombres descienden por uno de los muros que cerca el río y pintan, con pintura roja, el título del film. Corte a: unas personas reunidas en la calle esperan la inauguración del alumbrado público en su barrio. Una voz en off nos presenta los personajes principales: Ennio y Vera, militantes del Partido Comunista Italiano.

-¿Pero había comunistas en Italia?

Un nuevo corte nos transporta al presente, a la lectura del guion de la película que Giovanni, (el verdadero protagonista, un director de cine interpretado por Nanni Moretti, en un papel bastante autorreferencial) está por rodar. Quien interrumpe es un joven actor que cree que todos los comunistas eran rusos.

Y así, con el fastidio de Giovanni, que quiere filmar una película sobre la militancia comunista en una actualidad que parece desconocerla completamente, comienza “Lo mejor está por venir”.

Si bien el título de estreno en Argentina conserva el espíritu del original en italiano, no indica exactamente lo mismo. “El sol del porvenir” pareciera ser lo más atinado. Hace referencia, además de una idea optimista en relación al futuro, al logo del Partido Socialista Democrático Italiano, que muestra un sol naciente en rojo sobre el agua. También refiere a una canción de la resistencia italiana durante el fascismo, llamada “Fischia il vento”, cuyas primeras estrofas (traducidas) dicen: “Sopla el viento y brama la tormenta, los zapatos rotos, y aun así debemos marchar, a conquistar la roja primavera, donde sale el sol del porvenir”. El mensaje implica la derrota del fascismo y la posibilidad de fundar un nuevo futuro con los valores del socialismo, idea que se retoma en la escena final.

Nanni Moretti llega a sus 70 años con este film estrenado en la Competencia Oficial del Festival de Cannes 2023 que dirige, protagoniza y coescribe. En esta película hay en realidad tres (y tal vez alguna más). En principio, la historia de Giovanni, el alter ego del director, casado con la productora de sus películas (quien se quiere divorciar) y con una hija. Está rodando la película sobre militantes del PC en la década de 1950, en el mismo momento en que en Hungría se desata una rebelión popular contra el régimen soviético que pone en juego las convicciones y la lealtad de Ennio; y, por último, otra película que él quiere llevar adelante, de los cincuenta años de una pareja que se enamora, se casa, tiene hijos y crecen juntos, en un paralelismo con su propia historia.

Giovanni va saltando entonces de una a otra, por momentos nos introduce a la diégesis de su film para luego romperlo apareciendo, interrumpiendo la escena y devolviéndonos a la realidad del rodaje. Discute con su equipo técnico y con sus actores, a quienes no puede terminar de hacer comprender el sentido político de su película.

Este guion por momentos algo caótico le permite a Moretti jugar con distintas ideas; parecería al principio una sumatoria de escenas que tienen como hilo la vida de Giovanni y el rodaje, pero que le permiten explorar distintas ideas respecto al pasado, al presente, al cine y a la política, y que van cobrando sentido hacia el final. Su personaje está todo el tiempo hablando de cine, ya sea desde la cinefilia (de hecho, influye escenas de “La Dolce Vita” y “Lola”, por ejemplo) o desde su lugar como realizador y plantea bastantes críticas a la actualidad del séptimo arte.

Cuando se queda sin productor (Mathieu Almaric) y por ende sin dinero, debe recurrir a Netflix para buscar financiación. En esta escena (algo) paródica, critica la producción industrial de las plataformas, que ven las películas como productos y que critican su guion por ser lento y carente de un momento “what the fuck”. En este contexto, el cuestionamiento que se hace entonces es: ¿A quién le interesa mi película?

Esta queja sobre estado del cine reaparece en otra escena: su esposa es productora en una película de acción y Giovanni asiste al rodaje de la última escena, el asesinato de un personaje a manos de otro. Él detiene el rodaje y cuestiona al director el por qué de ese encuadre.

-La escena que estás rodando le hace mal al cine, le dice.

El debate dura toda la noche, pero lo que él critica allí es la violencia como entretenimiento, la liviandad con la que se muestra en las películas, siendo esto una posición moral. Volver a poner atención en la ética y la moral a la hora de crear imágenes es algo que a Giovanni le preocupa y es también un asunto central en su película, donde resuenan algunos ecos de las teorías cahieristas. Discutir un plano, pensar por qué se muestra lo que se muestra y de qué modo pareciera algo que quedó en el pasado (al menos para cierto tipo de cine). Moretti nos recuerda en este film que eso sigue siendo importante y que vale la pena discutirlo.

Hacia el final de su película, se plantea el paralelismo entre él y Ennio, su personaje, que en el guion original se suicidaba por no poder resolver la disyuntiva entre romper con la URSS y la presión de sus compañeros que apoyan la rebelión en Hungría. Cuando Giovanni se pone la soga para mostrarle al actor la acción, comprende que no quiere terminar su película así.

Mientras habla con su familia, actores y equipo sobre las opciones para el final, todos responden con entusiasmo y proponen nuevos finales posibles. Y decide otro desenlace mucho menos realista, pero más esperanzador. Eso para mí (y evidentemente para Nanni Moretti) es lo que debería hacer el cine y la política en cierto punto también (al menos la izquierda): poder entusiasmarnos, conmovernos y tener la capacidad de imaginar nuevos y mejores futuros posibles.

Su personaje pareciera muy cercano a su persona, tal vez una ficcionalización de sí mismo (comparten el mismo nombre) y, en ese sentido, las reminiscencias a sus films “Aprile” (1998) y “Caro Diario” (1993) son ineludibles. La preocupación por la situación política en la primera y la intención de realizar un musical situado en la Italia de los ‘50s. En la segunda, aparecen paralelismos desde el póster mismo, en donde aparece el personaje de Moretti en un scooter, cuando antes fue una motocicleta (la Vespa con la que recorre Roma), pasando por sus reflexiones cinéfilas, hasta algunas escenas muy bellas que se repiten, como él jugando a la pelota y, sobre todo, poniendo su neurosis en primer plano. Pero lo que a sus 40 años no se animaba a hacer: bailar en público, a sus 70 sí lo hace, mirando a cámara y junto a los otros personajes en escenas musicales.

A lo largo del film también aparece una reivindicación de lo autoral, de la figura del director como autor. Frente al cine como producto, aparece la autorreferencialidad, la cinefilia y la fuerte voluntad de un personaje que piensa su película como una suerte de manifiesto. Que en estos momentos donde se da todo por sabido y por sentado, se cuestiona lo que hace y lo que hacen los demás. Por momentos, no encaja, es incluso algo molesto para quienes lo rodean. Y, si bien en principio es posible pensar este film como una crítica nostálgica a nuestra realidad en el presente, la pregunta por el futuro es lo que orienta la película y es lo que más nos resuena luego de verla. Es el cuestionamiento de un hombre grande, con una larga trayectoria, pero que desde ese lugar puede aportar una mirada fresca. Contra la postura ahistórica del presente, donde ya está todo inventado, esta es una película que nos recuerda que es necesario saber de dónde venimos para ver hacia dónde vamos. Que en el cine también hay lugar para posicionamientos políticos, recordándonos lo político que puede llegar a ser un plano.

A fin de cuentas, “Lo mejor está por venir” es una película que reivindica el socialismo y la posibilidad de un futuro mejor en un contexto de retorno de las ultraderechas, el fascismo y la antipolítica, que reivindica la resistencia, como nos da a entender en el título. En este sentido, su film es, como le dice uno de sus personajes, subversivo.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑