El director de la trilogía «Evil Dead» regresa a esos orígenes con una negrísima y despiadada película sobre la supervivencia de una empleada y su jefe en una isla desierta.
Por Richard Kevin Bejar Pacheco
Una isla será el escenario de una guerra sin cuartel entre un jefe acostumbrado a delegarlo todo y una empleada experta en finanzas que está dispuesta a pagar el precio con sangre con tal de alcanzar sus objetivos.
De eso y más trata la nueva película de Sam Raimi, uno de los mayores referentes del cine clase B en la primera etapa de su carrera con la trilogía The Evil Dead y cuya filmografía luego se amplió a la exitosa trilogía de Spiderman y a Oz el poderoso. Y es justamente en esta nueva entrega que Sam Raimi revisita sus orígenes para entregarnos un thriller que se mueve entre la comedia y el cine gore.
Narrada en tiempo lineal, ¡Ayuda! (Send Help) es la historia de la oficinista Linda Liddle (Rachel McAdams), que se sabe competente, y que, luego de muchos años en el trabajo, avizora que llegó el momento de un ascenso. Sin embargo, Bradley Preston (Dylan O’Brien), el heredero y nuevo gerente de la compañía, la hace a un lado y decide otorgar el puesto a su mejor amigo y mano derecha Donovan (Xavier Samuel). Ante ello, Linda decide confrontar a Bradley y exigir lo que es suyo por derecho.
En cuanto a los coprotagonistas, el personaje de O’Brien se caracteriza por su tiranía en la oficina. Un jefe sin códigos capaz de humillar a su personal, ya sea a través de insólitos pedidos como exigir que le olfateen la mano, o entrevistar a mujeres usando su poder de posición para seducirlas o someterlas. Un macho alfa de esos que abundan en el mundo corporativo o, ahora más que nunca, en la política. Mientras que el personaje de Rachel Adams nos recuerda a la compañera workaholic, carente de estilo, débil en habilidades sociales pero sobresaliente en proyectos financieros.
Hasta este punto, la película tiene un tono dramático, pero todo cambiará cuando ambos personajes, junto con el resto del staff, tomen un vuelo hacia Bangkok, sin imaginarse que tendrán como destino el naufragio en medio del océano, siendo los únicos sobrevivientes Linda y su jefe. Él se encontrará herido de la pierna y será ella la que sacará lustre a su entrenamiento de supervivencia. Y es en este punto donde la película adquiere su mayor dimensión, ya que los roles laborales se verán trastocados por la nueva coyuntura.
Los primeros momentos en la isla recuerdan las vicisitudes de Chuck Noland (Tom Hanks), protagonista de Náufrago, ya que los primeros días tienen que ver más con la creación del fuego o la cacería. Justamente uno de los mejores momentos de la película se producirá cuando Linda intente atrapar a su presa. De cierta forma, esto será un preludio de lo que vendrá después. Así, también, la supervivencia se vuelve humorística cuando Bradley intenta imitar todo lo “aprendido” sobre la caza y la recolección, aunque con resultados adversos. De esta manera, ver al jefe intentar ganarse la vida con sus propios medios será la primera dulce venganza de Linda.
Eso sí, ¡Ayuda! va más allá de la mera supervivencia. Si Chuck Noland estaba enfrascado en un soliloquio con su “amigo” Wilson, Linda y Bradley comenzarán una competencia por el control de la isla, siendo esta parte bastante similar a la que ocurre en la película El triángulo de la tristeza, de Ruben Östlund, en cuyo tercer episodio se produce el naufragio de la tripulación y los multimillonarios pasajeros, quienes -empujados por la situación- comenzarán a librar juegos de poder, donde la fuerza y la destreza en la cacería terminarán desplazando al dinero o las influencias.
Otro elemento para destacar es que nuestros personajes, al estar aislados en una isla, comienzan a perder lentamente la cordura, tal como le ocurre a Jack Torrance (Jack Nicholson), memorable personaje de El resplandor, cuando se encuentra aislado como cuidador en el hotel durante meses. Mientras que Jack sobrelleva sus días deambulando por el lugar e intentando escribir su obra, nuestros náufragos viven el aislamiento de distintas maneras: para Bradley, cada día en la isla se torna insoportable, mientras que Linda se siente cómoda en la posición de jefa del clan.
Hay también otro mensaje sugerente en la película: quien obtenga el poder, se convertirá en un monstruo. Bradley incluso lo confiesa en una escena donde reconoce que humillaba a sus subordinados. Linda, por su parte, al saborear por primera vez el lugar de privilegio, estará dispuesta a conservarlo a cualquier costo.
Si bien la película se caracteriza por el tono cómico, la segunda mitad se torna violenta, oscura, sangrienta, rememorando los mejores momentos de The Evil Dead. Con ¡Ayuda!, Sam Raimi regresa a sus orígenes y nos entrega un thriller que acrecienta aún más la calidad de su ya vasta filmografía.




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