Cultor sobre todo de la ficción, el prolífico e inclasificable director canadiense incursionó en este caso en el documental con el retrato del joven del título en su lucha por sortear todo tipo de traumas y estigmas. Tras su estreno en la reciente Berlinale, se presentó en la sección Trayectorias del BAFICI.
Por Lucía Pittaro
El nuevo documental del realizador canadiense acompaña a Paul, un joven depresivo y con exceso de peso, que tiene como propósitos adelgazar y ser más sociable. Para esto tiene una cuenta en Instagram, donde va narrando su proceso con sus seguidores. Como parte de su recuperación, como él mismo cuenta, limpiar casas para mujeres a cambio de dejarse dominar por ellas, le salvó la vida. Eso es lo que disfruta hacer. Y lo hace muy bien.
Sin caer en sentimentalismos baratos, el director de “Les États nordiques”, “Bestiaire”, “Répertoire des villes disparues” y “Un été comme ça” acompaña al personaje permitiendo que este cuente todo, intercalando escenas de su vida cotidiana, como sus caminatas reflexivas o la misma sumisión a la que elige exponerse, con los propios videos que él graba de sí mismo en su proceso, que luego comparte con sus seguidores.
En el cine contemporáneo es delgada y hasta algo confusa la línea que separa la ficción de lo real; este personaje nos deja en claro que tal vez las redes sociales puedan ayudar a sanarnos, dándoles el uso correcto; eso es lo que le funciona a Paul: saber que no está solo fue su salvación.
Denis Côté ya ha retratado anteriormente personajes con cierto nivel de marginalidad social, como hemos visto por ejemplo en “Curling”, que centra el relato en la relación de este hombre con su hija, y “Paul” es de alguna manera una continuación y profundización de ese camino.




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