BAFICI 2025: Crítica de “Nancy”, de Luciano Zito: Historias mínimas

El director de varios documentales como «Rawson» (2012) estrenó en el festival porteño su nuevo film en el marco de la sección Noches Especiales.

Por Lucía Cárdenas

Las calles de arena que hasta hace pocos meses estaban colmadas de turistas ansiosos, hoy lucen vacías. La temporada de verano quedó atrás. Ya no hay un bullicio constante en la peatonal, ya no hay vendedores de churros anunciando sus productos a grito pelado, ya no hay filas interminables en los supermercados. En las playas de Villa Gesell lo único que se agita eufórico y ruidoso, es el mar.

En medio de la quietud otoñal, siempre acompañada por la música que sale de sus auriculares, Nancy se sube a su moto y lleva adelante su rutina. Su trabajo consiste en limpiar casas ubicadas en los bosques de Mar de las Pampas, atendiendo las múltiples y espontáneas demandas de sus patronas, quienes a cientos de kilómetros de distancia planifican sus próximas escapadas de fin de semana.

«Nancy» es la primera película de ficción de Luciano Zito, cuya filmografía estuvo centrada hasta ahora en el género documental. No sorprende que, aún en este nuevo terreno, el director elija poner el foco en un personaje como el de Nancy, que además de estar inspirado en personajes y situaciones cercanas a Zito, es abordado con la sensibilidad de quien ha dedicado una carrera a retratar subjetividades singulares.

Una de las cosas más interesantes de «Nancy» es el carácter íntimo y sensible que tiene el relato. Los escenarios, teñidos de una quietud melancólica, parecen esconder historias. ¿Qué hay detrás de ese muelle, de esas casas deshabitadas, de esa carretera, de esa playa en su versión más desierta? Nancy, como si estuviera fundida con el espacio, resulta igual de intrigante. Luciano Zito hace un zoom-in lento sobre el personaje, introduciéndonos en su psicología de forma muy sutil.

A medida que vemos el día a día de Nancy intuímos que algo le pasa. Esto se acentúa cuando a su solitaria rutina se suma el personaje de Juan, un electricista con quien termina entablando un vínculo. La película expone de a poco los misterios ocultos detrás de la personalidad introvertida de la protagonista, con escenas en las que predomina el subtexto. Y, si bien en un momento puntual el drama exige que las cosas se digan explícitamente, durante la mayor parte del desarrollo lo implícito le gana a lo explicativo. Este rasgo, posiblemente el más fuerte del film, se ve potenciado por la actuación de Camila Peralta, que con la delicadeza de sus gestos y su forma de hablar, construye un personaje de trazo fino, cargado de naturalidad.

«Nancy» es de esas películas que podrían ser catalogadas como chiquitas, aunque me gusta más pensarla como una forma de hacer foco en aquello que consideramos mínimo, en esos personajes que por lo general el cine mainstream deja al margen. Mirar donde no se suele mirar y dejar que lo no dicho resuene es un desafío siempre bienvenido, que invita al espectador a tener un rol activo y animarse a completar el relato con sus propias conclusiones.

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