Ensayo sobre autores / El cine de Wong- Kar-wai: Se ama lo que se tuvo, nunca lo que se tiene

Recorrido por las claves temáticas y estilísticas de un realizador reverenciado por la cinefilia mundial.

Por Judith Rozenblat

Wong Kar-wai es un director de cine chino que nació en 1958 en Shanghái y emigró a los cinco años a Hong Kong a raíz de la Revolución Cultural en su país de origen. Hijo del exilio, le costó adaptarse a la nueva lengua, el cantonés, razón por la cual se refugió durante muchas horas en el cine junto a su madre.

Ese desarraigo le significó pérdidas, una sensación de abandono y problemas de integración en una ciudad tan alienante y multicultural como Hong Kong. Dichas experiencias fueron retratadas en sus películas, donde sus personajes son seres en tránsito, que no habitan el espacio, padecen una gran soledad y sobreviven como pueden.

Wong Kar-wai es un autor cabal, ya que, además de trabajar temáticas recurrentes y de poseer un estilo muy reconocible, es director y guionista, suele trabajar con actores fetiches y algunos colaboradores habituales como el fotógrafo Christopher Doyle, quien lo acompaño en varios films.

Reconocido internacionalmente por su narrativa visual, poética e hipnótica, es visto como un poeta de la imagen. Se graduó en 1980 como diseñador gráfico y posteriormente fue guionista de televisión. Allí conoció a Patrick Tom, su mentor, actor y uno de los referentes de la nueva ola de cine de Hong Kong.

De toda su filmografía que se extiende abarca casi cuatro décadas, solo dos fueron filmadas fuera de Asia: “Felices juntos” / “Happy Together” (1997) en la Argentina y “Noches púrpuras” / “My Blueberry Nights” (2007) en los Estados Unidos.

¿Cuáles fueron sus influencias y referentes? De Jean-Luc Godard incorporó las rupturas y saltos en los tiempos narrativos, mientras que también se fascinó por las obras de Michelangelo Antonioni, Robert Bresson, Rainer Werner Fassbinder, Yasujiro Ozu y Douglas Sirk. Se ha nutrido también de escritores latinoamericanos como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Manuel Puig, de quien se inspiró en la novela “The Buenos Aires Affaire” para “Felices juntos” (1997).

Wong Kar-wai no trabaja con un guion establecido, sino que lo va escribiendo sobre la marcha, siendo el entorno el que condiciona el rodaje. El melodrama es el género en el que se siente más cómodo, con protagonistas que atraviesan historias de amores no correspondidos.

Christopher Doyle es un fotógrafo australiano que se interesó por la cultura china y al que Wong convoco para “Chunking Express” (1994), “Felices juntos” (1997), “Con ánimo de amar” (2000) y “2046” (2004). Este artista, destacado por su maestría para las imágenes, se apoya no solo en la iluminación sino en el uso de gran cantidad de lentes y angulares, los filtros (para conseguir distintos efectos en la coloración) y el trabajo con cámara en mano. Doyle logró plasmar las ideas que Wong le planteó para cada película, pero también había margen para la experimentación y descubrimientos fortuitos.

Uno de los directores asiáticos que mejor logra el peso dramático a través de la música es Wong-Kar-wai generando emociones, climas y temas que son usados como leitmotiv.

Haber vivido en Hong Kong lo puso en contacto con la cultura occidental, películas, canciones pop en inglés y se convirtió en un enamorado de la música latina (los boleros, el mambo y el chachachá) que escuchó durante su juventud.

Dentro de su filmografía cuenta con dos actores fetiche que lograron momentos sublimes en “Con ánimo de amar”: Tony Leung y Maggie Cheung. También trabajó con Andy Leung, Jacky Cheung, Leslie Cheung y Zhang Ziyi.

Respecto al lenguaje cinematográfico, se caracteriza por encuadres únicos, angulación de la cámara que genera una gran perspectiva y profundidad de campo. Son muy habituales los primeros o primerísimos planos donde le da un valor especial al detalle. El uso de los jump cut y las elipsis permite a los espectadores un viaje temporal, mientras que las tomas en cámara lent de los cuerpos generan toda una coreografía sensorial. El fuera de campo en su cine es lo no dicho, el secreto y el pasado.

¿Cuál es la temática de Wong-Kar-wai? En toda su filmografía -incluidas las películas de artes marciales. aborda el amor-desamor, la soledad, los desencuentros, la memoria, el paso del tiempo, el vacío existencial y la represión del deseo.

La película más lograda de este director es desde mi punto de vista “Con ánimo de amar”: se trata de la más equilibrada, un melodrama con mayúscula, un argumento preciso, un dúo protagónico con una gran química y un lenguaje cinematográfico excelente. Una suerte de collage sensorial que narra una soberbia historia de amor. Junto a “Días salvajes” / “Days of Being Wild” (1990) y “2046: Los secretos del amor” (2004), conforma una trilogía.

Inspirada en la obra “Deseando amar”, de Liu Yichang “Con ánimo de amar” tiene a una pareja protagónica que son vecinos. Ambos reprimen su deseo porque no quieren hacer lo mismo que sus respectivos cónyuges, que siempre se encuentran fuera de campo en una decisión acertadísima del director.

En su cine existen guiños autorreferenciales; por ejemplo, en “2046” aparece una escena de “Con ánimo de amar” (la habitación donde se encuentran los amantes).

En el resto de su filmografía, el cineasta crea versiones o variaciones de un mismo tema. En algunas se viven situaciones de una gran violencia, presencia de mafias y seres que vagabundean sin ninguna esperanza ni motivación en un mundo sin futuro.

Es interesante destacar que, en su primer largometraje, “El fluir de las lágrimas” / “As Tears Go By” (1988), en la escena inicial se observa un bello fotograma a la izquierda, nubes de vapor se reflejan en varias pantallas de monitores en un estante, y a la derecha la ciudad de Hong Kong vibra a su ritmo con sus luces de neón. Esta poética atravesara toda su obra posterior.

¿Cuáles son sus obsesiones? En “Con ánimo de amar” percibimos el paso del tiempo que acosa y está representado por el reloj, las pisadas y el humo (lo efímero). También por el cambio de vestuario de Maggie Cheung (más de 35 vestidos) que es indicativo de la escena siguiente. Hay un plus en el vestuario de la protagonista y es que el diseño de cada vestido hace juego con el marco de fondo (ya sea una ventana o una cortina), toda una exquisitez.

Los pasillos estrechos, las rejas, los cuellos de los vestidos ajustados y altos, el pelo engominado de Tony Leung denotan la represión del deseo de la pareja protagónica. Los obstáculos de todo tipo que aparecen en la oficina del señor Chow refuerzan la no viabilidad de relación de pareja.

En sus puestas de escenas no pueden faltar los espejos, las telas (tienen una gran carga de sensualidad), las ventanas, orificios y números, en ocasiones el numero de la habitación de un hotel. El orificio en su cine funciona para que el espectador se ubique como un voyeur.

En “Con ánimo de amar”, que se inicia en 1960, Wong hace referencia al aspecto social al mostrar cómo las familias debían compartir viviendas, dado el alto costo del alquiler. Una suerte de hacinamiento en la que inquilinos y dueños convivían en pequeños espacios donde comían, jugaban a las cartas y charlaban según las costumbres que traían desde Shanghái, su lugar de origen.

La comida adquiere también un rol fundamental en su obra, tanto en los puestos callejeros de Hong Kong, con sus olores y vapores, en los restaurantes y en los hogares. Un momento emblemático es cuando la señora Li Zhen carga la arrocera para ir a comprar la comida y al volver se cruza en el estrecho pasillo con el señor Chow mientras suena “In the Mood for Love” junto al excitante bamboleo de la cadera de la protagonista.

Finalmente, en el cine de Wong-Kar-wai se apuesta por el artificio en su maravillosa impronta visual que es necesaria para magnificar el melodrama (los colores rojos y verdes, la estilización, la lluvia, el maquillaje). Estamos frente a un director que es un artista visual único, que nos transporta, envuelve y emociona con sus imágenes para, quizás, apaciguar su propia alma y la de los espectadores al proponerles reflexionar acerca de un universo oscuro y sin salida.

Un comentario sobre “Ensayo sobre autores / El cine de Wong- Kar-wai: Se ama lo que se tuvo, nunca lo que se tiene

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  1. Este artículo me llegó bastante. El cine de Wong Kar-wai tiene una forma de atraparnos con la nostalgia, el amor y la soledad, y este análisis lo resume muy bien. Me gustó especialmente cómo se habla de la idea de amar lo que se tuvo, más que lo que se tiene, algo tan presente en sus películas. Es curioso cómo su estilo visual, con esos planos lentos y cargados de emoción, nos conecta a algo más profundo que las historias mismas. Me dejó con muchas ganas de volver a ver sus películas, sabiendo ahora cómo todo tiene un sentido más allá de lo evidente. Quiero felicitar al autor del artículo, hizo ver el cine de Wong Kar-wai de una manera más profunda y reflexiva. La manera en que conecta su estilo visual con los temas universales del amor y la nostalgia es impresionante. ¡Un análisis muy acertado y enriquecedor!

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