Si en Estados Unidos existió un cineasta como Ed Wood o un largometraje como «The Room», el cine argentino encontró en «Un buen día» a un film que en un principio fue destrozado por la crítica y pasó de forma inadvertida por las salas, pero que con el tiempo se convirtió en pasión de multitudes. Frenkel reconstruye su historia.
Por Martín Vecchio
¿Qué es lo que hace que una película sea considerada como un éxito? Eso depende de quien responda la pregunta. Un productor puede argumentar que es cuando se recupera la inversión y el proyecto empieza a ganar dinero; para un director, en cambio, tal vez sea cuando la crítica eleva la obra y habla maravillas de sus logros.
Bajo estos dos puntos de vista, “Un buen día” (2010) está lejos de ser considerada un suceso en el cine. La película, escrita por Enrique Torres y dirigida por Nicolás Del Boca (quien estuvo detrás de cámara en la gran mayoría de la novelas protagonizadas por su hija, Andrea), apenas duró una semana en cartel y la crítica no tuvo reparos en señalar sus múltiples falencias: la (sobre)actuación de sus dos protagonistas, interpretados por Anibal Silveyra y Lucila Pollak; una puesta en escena televisiva; y un guion que, salvo por una vuelta de tuerca sobrenatural hacia el final, no es más que un largo diálogo entre ambos personajes que se va trasladando de escena en escena.
Y, sin embargo, hay gente que ama “Un buen día”.
Desde que apareció cargada en YouTube, allá por 2011, comenzó a gestarse un fenómeno de masas que la elevó a la categoría de película de culto. Un grupo de Facebook, conocido como “Grupo de apreciación UBD”, comenzó a generar memes, a elaborar complejas teorías que explican la relación espacio-tiempo de la película y a organizar proyecciones, primero de la película y, eventualmente, de un “fan film” donde diferentes personas la recrean escena por escena.
Este fenómeno es el puntapié inicial para “Después de Un buen día”, el noveno documental de Néstor Frenkel y su décima película en general. Así como lo hizo en trabajos anteriores, como “Buscando a Reynolds” (2004), “Los ganadores” (2016) o “Todo el año es Navidad” (2018), el director no busca ridiculizar a sus protagonistas sino que narra el improbable universo que se gestó cuando una película fallida encontró su segunda vida gracias a una red social.
La historia se construye a través de tres puntos de vista. El primero es el de Torres, actor devenido en periodista devenido en uno de los más exitosos guionistas de telenovelas a nivel internacional (“Celeste”, “Perla Negra”, “Nano”, “Muñeca brava”, entre muchas otras). Por otro lado, está Aníbal SIlveyra, el actor que tuvo un breve momento de esplendor en la escena del teatro musical argentino en los años ’90 y decidió trasladarse a Los Ángeles, donde abandonó brevemente la profesión. Finalmente, el grupo de Facebook, que tiene muchas caras, pero toma como figura central a Magrio González (el “mesías” del grupo, tal como lo describen algunos de los entrevistados).
Este no es el primer documental que narra una historia de este tipo. “Best Worst Movie” (Michael Stephenson, 2009) y “You Don’t Nomi” (Jeffrey McHale, 2019) cuentan el fracaso y el fenómeno de público posterior de “Troll 2” (Claudio Fragasso, 1990) y de “Showgirls” (Paul Verhoeven, 1995), respectivamente. Sin embargo, en ambas películas hay un sesgo de ridiculizar tanto al proyecto original como a algunas de las personas que lo consumen.
Si bien “Después de Un buen día” da a entender que la película de Nicolás Del Boca no va a quedar en las listas de las mejores obras de la historia de la cinematografía argentina, en ningún momento pone en duda que sus intenciones eran sinceras. Es simplemente un proyecto que salió mal, pero no deja de ser una película que se rodó con la expectativa de que sea un éxito, similar a otros productos de la factoría Torres-Del Boca.
Entonces, ¿qué es lo que hace que una película sea considerada como un éxito? La recaudación y la aprobación de la crítica siguen siendo dos respuestas válidas. Pero si 14 años después del estreno se sigue hablando de un film, a pesar de sus múltiples fallas, tal vez es solo cuestión de que encuentre un público apasionado que la abrace como suya.
BAFICI 2024 / Crítica de “Después de Un buen día”, de Néstor Frenkel: la historia detrás de una película de culto




Deja un comentario