Critica de “Los delincuentes”, de Rodrigo Moreno: Adónde está la libertad

Esta obra cautivadora y sorprendente sobre un robo a una entidad bancaria tiene algo que desorienta, que interpela, que incomoda y hace que sea muy difícil encasillarla en el género de atracos (y en cualquier otro género).

Por Luis Emilio Rodríguez

En las calles de Buenos Aires, un empleado bancario llamado Morán (Daniel Elías), asfixiado por la rutina y el hastío de la vida en la ciudad, decide darle un giro a su vida monótona y robar del banco en el que trabaja exactamente la cantidad de dinero que ganarían hasta jubilarse.

Luego de perpetrar el hecho, tienta a uno de sus compañeros, Román (Esteban Bigliardi), para que le guarde el dinero hasta que él salga de prisión (tres años y medio por buena conducta) y luego repartirlo mitad y mitad. Morán considera entregarse a la Justicia y que este tiempo en prisión sea una “pequeña inversión” contra los 25 que le quedarían por trabajar. Desde ese punto de quiebre los pedidos de Morán repercuten directamente en la vida de Román, llevándolo a replantearse su vida y comenzando un aventura sacándolo de su estado inerte y conformista.

En esa búsqueda de la libertad es donde el contraste que nos propone el director entre la ciudad y la naturaleza cumple un rol fundamental. Los altos edificio, la muchedumbre y el encierro representan el corset de una vida gris planteando a la naturaleza como la única esperanza de liberación. El exquisito trabajo de dirección de fotografía de Inés Duacastella y Alejo Maglio utilizan imágenes de amplios paisajes, montañas rocosas y ríos frescos para representar la libertad que los personajes anhelan. Cada vez que los vemos en medio de la naturaleza sentimos su conexión con algo más grande que ellos mismos.

La utilización del sonido es vital en la experiencia sensorial de la película: los instrumentos folclóricos, el sonido de los pájaros, las hojas crujiendo o el viento soplando logran transmitir esa liberación de los ruidos metálicos de la ciudad.

En uno de esos momentos de inmersión en la naturaleza que vive Román conoce a una mujer enigmática, libre y desprejuiciada que forma parte de un grupo integrado por su hermana y cuñado tan libres como ella. La libertad y la naturaleza representada por esta mujer que lo invita a jugar refrescándose en un ró seguramente poco profundo, pero desde arriba una mirada inapelable de tres cuervos vaticinan un destino incierto.

Rodrigo Moreno acompaña al espectador en una aventura visual y emocional que utiliza a la naturaleza como un símbolo poderoso y liberador. Los invito a todos a animarse a esta búsqueda, robando una oportunidad para escapar de la opresión y de los límites de la comodidad, permitiéndonos salir a jugar en las infinitas posibilidades que nos regala el mundo exterior. Pero mucho cuidado con los cuervos que acechan para engañarnos, confundirnos y llevarnos a una existencia fría y oscura.

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