Crítica de “Barbara”, de Mathieu Amalric: Las tres B (Barbara, Brigitte, Balibar)

Esta biopic de la popular cantante francesa tuvo su estreno mundial en la competencia Un Certain Regard del Festival de Cannes 2017, donde ganó la distinción Poetry of Cinema; mientras que Jeanne Balibar obtuvo los premios César y el Lumière por su actuación.

Por Laura Senzini

Matheu Amalric rodó un film sobre Barbara ((nacida como Monique Andrée Serf), ícono de la canción francesa que brilló durante las décadas de 1960 y 1970. La biopic tiene también partes de road movie, tal como ocurriera en su largometraje “Tournée” (2010), y es además una película dentro de otra película. Se trata del tercer largometraje en el que Amalric dirige a su ex esposa Jeanne Balibar tras “Mange ta soup” (1999) y “Le stade de Wimbledon” (2001).

En plena locación y entre sonidistas, productores y asistentes de dirección se abre paso Brigitte, actriz, cantante y pianista que cruza de mal modo a reporteros. Uno sostiene en su mano la revista “Fille” y en un costado un águila negra toma nota y comienza a batir sus alas.

Brigitte interpretando a Barbara canta el tema de Georges Brassens, “Le pére noël et la petite fille”, que trata de un padre que abusa de su pequeña hija. Yves Zand (el propio Amalric), el director de esa película dentro de la película, acota, reflexivo: “Necesitamos a la madre (de Barbara) en la escena, el perdón es imposible…”. Fin del diálogo.

Y vaya que se espera a una madre… para remediar la contención que no fue. Es entonces que el águila negra levanta vuelo. Entra al plano una madre (Esther, interpretada por la mítica Aurore Clément), quien mira por esta vez a su hija Barbara y ambas juntan las manos.

Finalizado el ensayo, en un plano de fondo la actriz (no Esther), consuela a Brigitte (no Barbara) abrazándola con besos incluidos. Brigitte, vestida de cisne, repliega sus alas blancas. En el set el águila negra del atroz incesto sobrevuela a ambas. Más adelante se ve a Barbara interpretar su canción “L’aigle noir”, la cual le costó años convertir en metáfora del abuso sufrido por parte de su padre, Jacques Serf, cuando era cuasi una adolescente (él desapareció tiempo después).

El film trata del tiempo en el que Barbara pasa de los cabarets a las grandes salas y de ahí a trabajar como actriz de cine. Se la apoda La Dame en Noir, ya que todos sus atuendos son en negro. Los colores negro y blanco dan idea del mal y la luz. Las máscaras en el film dan cuenta de identidades que se intercambian como sugiere la etimología de las palabras “Persona” y “Máscara”.

El director Yves, en una ensoñación, se cuela como un extra en la fila cuando Brigitte actuando de Barbara firma autógrafos, para decirle que con 16 años él mismo entabló palabras con ella, a lo que Brigitte le pregunta socarrona si “la película es de él o de Barbara”. Esta frase podría ser como quebrar la cuarta pared. Se percibe una distancia por parte de Brigitte para con su director a pesar de eso… lo salva apartándolo de la situación engorrosa pues todo transcurre frente a técnicos y extras.

Pero también a Brigitte se le cierra la garganta al interpretar canciones de Barbara y cuelga telas del dosel de su cama remedando el ancestro gitano de Monique, su abuela Varvara. La cuestión, según Callois, es que ser “el otro”, mimetizarse, es perder individualidad, fundirse y confundirse.

Este film está concebido para un público capaz de aceptar y entrar en el torbellino de la (con)fusión, ya que conlleva un esfuerzo extra por el tema de los roles. Algunas escenas de películas con Barbara u otras con el biógrafo Jacques Tournier resultan rellenos innecesarios al guion.

Las canciones funcionan como un personaje más, originales y exquisitas: “L’aigle Noir”, “Gottingen” o “Quand reviendras tu”, interpretadas por Balibar. Los primeros planos o planos generales expresan más que los escasos diálogos. Las miradas de Briggite a Yves o las de Yves a Brigitte y las que hay entre Esther y Barbara valen más que cualquier línea del guion, mientras que Clément interpreta una madre que habla como niñita, de mohínes anticuados y vida en el limbo.

Amalric en el papel de Yves recuerda a Thomas, en su papel de director teatral en el film “La piel de Venus”, en el cual hace de un geniecillo peculiar salido de una botella que será atrapado en la red de la diosa, y en esta película está a los pies de Barbara, Brigitte… y Balibar.

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