La nostálgica ópera prima de la canadiense Levack -que compitió en la sección Vanguardia y Género- es una oda a la era de los videoclubes y a la educación cinéfila (y sentimental) en la adolescencia.
Por Macarena Cabello
“Si no veo una película al día, una parte mía muere”, dice Lawrence Kweller (Isaiah Lehtinen) nuestro protagonista de 17 años, ansioso por crecer, dejar atrás Burlington, Canadá, para evitar ser “un director canadiense” y perseguir sus sueños: estudiar cine en la NYU, una pasión que resulta casi compulsiva.
Cuando uno ve la ópera prima de la directora Chandler Levack es imposible no pensar un poco en «Los Fabelman», «Licorice Pizza» y hasta «Lady Bird». Levack hace un gran trabajo en este coming of age en el que retrata la crudeza y el dolor de crecer, así como las diferentes formas de seguir adelante de cada uno de los personajes con quienes se relaciona el protagonista: la madre de Lawrence, quien intenta criar a su desafiante y explosivo hijo; Matt, el mejor amigo que no sabe qué hacer con su vida; y Alana, la encargada del videoclub a la cual “no le gustan las películas”, y en el que Lawrence empieza a trabajar.
Es con ella con quien se construye la dinámica más interesante en la película, una dualidad que nos muestra la relación entre un joven con grandes sueños que romantiza el futuro y una adulta cansada que parece conformarse con su vida.
Al preguntarle tras la proyección de la película por la relación entre Alana y Lawrence, Levack me respondió que construyó dicha dinámica pensando en su yo de los 17 años y su yo de casi 30: ¿cómo sería si esas dos versiones se encontraran?
Es por eso también que la directora nos lleva de vuelta a 2002 y al lugar donde transcurrió su adolescencia, en el que el videoclub era un refugio y elegir una película era toda una experiencia, donde el propio protagonista encuentra una salida al dolor de la realidad al sentarse enfrente de la pantalla, sea por medio del DVD o el cine y se deja llevar, como nosotros al ver el film, a otro lugar.
“I Like Movies” es una simpática mezcla de tristeza y momentos divertidos, que te llena de nostalgia y te deja con ganas de volver el tiempo atrás y alquilar una buena película.




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