BAFICI 2023 / Crítica de “Otra película maldita”, de Mario Varela y Alberto Fasce: Contra el olvido y el menosprecio



En el marco de la sección Noches Especiales del festival porteño tuvo su estreno mundial este ensayo documental que reconstruye y reivindica la historia del cine de terror en la Argentina.

Por Leandro Chiurco Rozenwurcel

Dentro de los géneros cinematográficos el terror es, posiblemente, el que mayor bastardeo ha sufrido a lo largo de los años, ya sea por medio de la crítica o del público. Siendo tildados de “básicos”, “vacíos” o “gratuitos”, muchos films del género pasaron por las taquillas sin pena ni gloria y no fueron reivindicados sino hasta entradas las décadas posteriores. Los ejemplos son múltiples, sobre todo en la industria norteamericana y europea, pero ¿qué hay para contar sobre el cine de género autóctono? Allí reside el núcleo de «Otra película maldita» (2023), documental dirigido por Alberto Fasce y Mario Varela.

La dupla de directores nos propone un apasionante viaje por la historia del cine de terror argentino, enhebrado por la locución de Darío Lavia y múltiples entrevistas a especialistas, críticos y cineastas del calibre de Adrián García Bogliano, Diego Curubeto y Fernando Martín Peña, por nombrar solo unos pocos. Son más de ochenta años de historia los que el documental abarca en apenas dos horas de metraje, desde los dubitativos primeros pasos en «El hombre bestia» (1934), de Camilo Zaccaria Soprani; hasta la atrevida «PussyCake» (2021) ,de Pablo Parés.

Es llamativa la forma en que Fasce y Varela articulan el documental, ya que lo que en un comienzo pareciera un recorrido cronológico, más bien clásico, termina deviniendo en una oscilación a través de las décadas, encontrando similitudes, referencias e influencias entre los films analizados. Es que «Otra película maldita» no solo funciona como estudio de un género que nuestro país miraba con desdén, sino que también se permite ser un manantial sanguinolento del que los amantes de los monstruos y los asesinos enmascarados pueden beber y nutrirse de saber.

Es por esta razón que films como «Otra película maldita» son tan necesarios, sobre todo para un país carente de cinemateca como el nuestro. El documental deja bien en claro que hasta los mayores exponentes del terror en estas latitudes desconocen nuestra historia del cine. ¿Quién podría culparlos? Año a año nuestro patrimonio audiovisual se avinagra, se pudre, se pierde y se olvida.

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