BAFICI 2023 – Crítica de “Master Gardener”, de Paul Schrader: Un cine que nunca deja de florecer

El director de «El reverendo» / «First Reformed» (2017) y «El contador de cartas» / «The Card Counter» (2021) completa con esta película presentada en la sección Trayectorias del BAFICI su trilogía sobre el odio, la culpa y la redención.

Por Julieta Andrade

Joel Edgerton interpreta a Narvel Roth, un horticultor de Gracewood Gardens que protege los jardines de Norma Haverhill (Sigourney Weaver), una mujer millonaria que invierte mucho dinero en dejar impecable su parque. La calma que contiene la rutina desaparece cuando aparece Maya (Quintessa Swindell), la sobrina nieta de la Sra. Haverhill, quien le encarga a nuestro protagonista que le enseñe el oficio de la jardinería con el fin de alejarla de sus adicciones. El personaje de Maya va a aportarle color a la vida de Narvel (en el sentido más metafórico y explícito posible); pero además hará que se reencuentre con su pasado.

“La nandina es una especie de planta con flores originaria de Asia que en ciertas épocas del año te da un verdadero zumbido; como el zumbido que obtienes justo antes de apretar el gatillo”. Narvel Roth pasa sus días esperando su redención para poder expiar culpas. Es así como crea una nueva vida en la que abunda el orden, aunque no tiene todo bajo control. A partir del encuentro con Maya, todo cambia para él: intenta ayudarla y termina interesándose en ella en un plano más sentimental. La unión de ambos funciona como el choque de dos mundos distintos: él es la oscuridad y ella, la luz; la adultez y la juventud; el orden y el caos; el odio y el amor. Pero la pregunta esencial de la película es: ¿pueden las personas cambiar?

«La jardinería es la creencia en el futuro. Una creencia de que las cosas sucederán de acuerdo al plan”. En palabras del director de «Hardcore» y «Gigoló americano», en la película la jardinería funciona como metáfora del bien y el mal: “Por un lado, un supremacista blanco puede decir ‘somos los jardineros, eliminamos la maleza’, y por otro, un humanista puede decir ‘somos jardineros, ayudamos a que las cosas crezcan’. Y ambos están usando la metáfora del jardinero: una es maligna y la otra, benevolente”.

«Master Gardener» concluye esta especie de trilogía iniciada con «El reverendo» / «First Reformed» (2017) y «El contador de cartas» / «The Card Counter» (2021). No porque las películas estén conectadas entre sí, sino porque en los tres films se repite la misma historia: hombres metódicos atormentados por su pasado, que escriben en sus diarios para sanar, y en los que se produce un quiebre cuando conocen a personas que están sufriendo. Con el “complejo de Dios” que los aqueja, buscan ayudarlos y limpiar el mal de las calles. Cada película funciona de tal manera que permiten conocer las preocupaciones de Schrader: si en «First Reformed» habla sobre la crisis de fe y el miedo a la crisis climática; en «The Card Counter» denuncia al terrorismo y hace una crítica al sueño americano bajo el eslogan “Make America Great Again”. Por su parte, «Master Gardener» muestra cómo las personas que son expulsadas del sistema terminan en grupos extremistas que perpetúan el racismo y el nazismo.

El guionista de «Taxi Driver» vuelve a presentar una historia en la que manifiesta sus razones por las que le disgusta el mundo que habitamos. Y, aunque sabe que la mayoría de los males del mundo no tienen cura ni solución, en esta película se muestra un poco más esperanzado en comparación a otras, con una escena final más “cursi”. Schrader se focaliza más en el camino de su protagonista hacia el descubrimiento del amor, demostrando que muchas veces hay una salida a la soledad y los pensamientos oscuros: todos podemos cambiar y ser mejores personas gracias al contacto humano y relacionarnos con los demás. Siempre hay plantas esperando a florecer y llenar de color la oscuridad.

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