BAFICI 2023: Crítica de “El siervo inútil”, de Fernando Lacolla (Competencia Argentina)

La ópera prima del cordobés Lacolla aborda con más hallazgos que carencias una de las constantes del cine argentino: la corrupción en el ámbito público y privado.

Por Joaquín Alarcia

Hablar de cine de Argentina y hablar de corrupción podrían ser dos caras de una misma moneda. Entendiendo que la sociedad esta compuesta por muchos y diversos actores, básicamente puede reducirse a dos principales, el publico y el privado. Se trata de una temática que Fernando Lacolla aborda con inteligencia en su película «El siervo inútil».

Centrada en la provincia de Córdoba, con un marcado y muy bien logrado contraste entre paisaje urbano y rural como escenarios primordiales, en el que se destacan los grises y amarillos como tonos representativos de las distintas realidades, «El siervo inútil» está narrada a una velocidad propia del ̈cine argentino característico de principios de siglo que tan bien representaron Lucrecia Martel o Carlos Sorin, y que quizás no avance mucho mas que aquello de hace ya mas de 20 años.

La historia gira en torno a un negocio inmobiliario como excusa para hablar de corrupción empresarial y política. De forma mucha mas sutil, trata las consecuencias que ello conlleva, como el déficit habitacional o los conflictos con la tierras del ferrocarril, temáticas comunes a lo largo y ancho de nuestro territorio. El personaje principal presenta esa ambición por recuperar aquello que alguna vez se tuvo y que con el paso del tiempo se perdió, centrado principalmente en todo lo vinculado a patrimonio y bienes materiales mas que valores éticos y morales.

Los personajes que lo rodean sirven como potenciadores de su personalidad, lo que lleva a que por momentos suela caer en lugares comunes o redundancias durante el desarrollo de la historia. Podría destacarse, a modo de anécdota, que la oficina del personaje que genera las maniobras mas oscuras de corrupción en torno al desarrollo inmobiliario fue filmada en el Colegio de Arquitectos de Córdoba, justamente la entidad encargada de garantizar la transparencia en esos casos.

En cuanto a la estética, resulta muy atractiva y seductora la alta calidad de imagen, demostrando la excelente intención de fomentar y potenciar a Córdoba como polo audiovisual, aunque paradójicamente muchas veces suele confundirse tecnología con técnica, y queda claro que solamente con tecnología no alcanza.

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