BAFICI 2023: Crítica de “Till the End of the Night”, de Christoph Hochhäusler (sección Trayectorias)

Tras su reciente estreno mundial en la Berlinale, donde Thea Ehre ganó el premio a la Mejor Actriz, se presenta en el festival porteño el nuevo film del director de «The City Below» y «Las mentiras de los vencedores».

Por Isaias Amado


El director bávaro (nació en Munich, pero es uno de los principales referentes de la denominada Escuela de Berlín), presentó en la pasada edición de la Berlinale este crisol de géneros que combina melodrama, cine negro, thriller y policial, y que, a su vez, busca conectar al cine alemán posterior a la unificación con clásicos directores como Wim Wenders y Rainer Werner Fassbinder. Este cronista tuvo la oportunidad de ver el film en la 41a. edición del Festival Internacional de Cinemateca Uruguaya, y se presenta en la sección Trayectorias del BAFICI 2023.

El inicio del film es prometedor desde lo visual, con una introducción que recuerda a los prólogos de la notable serie «Better Call Saul»: observamos cómo se va ambientando un departamento cual si fuera una escenografía teatral. Así, el director nos introduce en una historia que tiene mucho de puesta en escena y juegos de espionaje.

La trama se centra en Robert (Timocin Ziegler), quien organiza una fiesta de bienvenida a Leni (la actriz trans Thea Ehre ganó el principal premio de actuación en el Festival de Berlín por este papel). El ambiente es festivo y la pareja en cuestión parece retomar su vínculo desde el amor y la celebración. Sin embargo, esto no es más que una simulación. Robert es un policía de investigación encubierto que usa a Leni, recién salida de la cárcel por narcotráfico a pequeña escala, para acceder a Viktor Arth (Michael Sideris), capo mafioso que maneja una plataforma de venta de artículos vía web como pantalla para su negocio de drogas y a quien Leni ya conoce de la vida nocturna. Para ello, la “pareja”, comienza a tomar las mismas clases de baile que el investigado, acercándose a él y a su novia, con quienes van a construir una relación de amistad.

Como en todo buen cine negro, no sabemos quién es quién en esta historia, las apariencias engañan y los giros de guion se convierten en claves para hacer avanzar la trama hacia su conclusión. Pero Hochhäusler no se queda solo en el noir, sino que también construye un thriller con elementos de acción policial que remiten en su ambientación nocturna y lacónica a «El amigo americano», de Wenders, un melodrama de amor conflictivo que homenajea a «El matrimonio de María Braun», de Fassbinder; e incluso hay una escena de sexo que, intuyo, le agradaría al David Cronenberg de «Crash, extraños placeres».

Resulta interesante la forma en la que el guion firmado por Florian Plumeyer deconstruye la idea de personajes provenientes de estos géneros cinematográficos. La mujer es a quien vemos más segura de sí misma y no como a una inocente y frágil víctima de su entorno. El policía no parece creerse muy capacitado para el trabajo y vacila entre terminar su misión, dejarse llevar por sus sentimientos y pasar de víctima a victimario. El narco, si bien tiene un negocio reprobable desde lo ético, no deja de ser alguien empático y accesible a los demás. Es este el principal hallazgo del film; la utilización de esos géneros tan diversos, con una vuelta de tuerca en la construcción de sus personajes que dialoga con algo del cine queer y cierto manejo de la corrección política imperante.

Si todo lo anteriormente escrito parece demasiado para poco más de dos horas de película, lo es. El film oscila entre un pastiche de géneros que no termina de definirse, referencias cinéfilas que buscan conectar el cine alemán actual con el de sus maestros, y algo de la cultura de las series tan en boga en la era del streaming. Si bien el comienzo puede resultar entreverado, algunos descubrimientos que hacen los personajes, y que no convienen adelantar, enganchan al espectador en su trama. Pero la resolución vuelve a parecer apresurada para lo que exigía la historia. A diferencia del popularmente “le sobraron 20 minutos”, a «Till the End of the Night» le faltaron 20.

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