Crítica de “Ben-Hur”, de William Wyler, con Charlton Heston: el eterno retorno del héroe

Con la doble excusa de la Semana Santa y el centenario del estudio Warner volvió a los cines peruanos una de las más ambiciosas épicas de la historia del cine y ganadora de 11 premios Oscar.

Por Rodrigo Palacios

La vida de Judah Ben-Hur, hijo de una de las familias más importantes y ricas de Judea, se convertirá en tragedia cuando Messala (quien otrora fue su amigo) regrese con la intención de que traicione a su pueblo.

Con motivos de la celebración de Semana Santa y los 100 años de Warner Bros. Pictures, la productora reestrenó la popular “Ben-Hur” (1959) en algunos cines de Perú. En esta ocasión vuelve a la pantalla grande con una versión restaurada que cuenta con una corrección digital de color y formato. La película de William Wyler ciertamente no es la primera con ese título, ya que en realidad está basada en la cinta muda del mismo nombre que se estrenó en 1925 y son adaptaciones del libro escrito en 1880.

“Ben-Hur” es una historia de pasión a gran escala. Desde el dolor más visceral hasta el amor más profundo de Judah. Su corazón afligido por su madre y hermana, así como la ira en contra de Messala es lo que lo mantuvo vivo durante los tres años que estuvo encadenado a un barco.

Otra figura que también es castigada injustamente en la película es la de Jesús, quien tiene cortas pero poderosas participaciones. Primero cuando Judah está casi derrotado, dándole un segundo aliento; luego cuando nuestro protagonista, ya sin odio en su alma, busca algo de esperanza para su hermana y su madre. Ben-Hur se ve de alguna manera representado por Jesús, siendo un hombre inocente que sufrió enormemente por amor. Él se ve asombrado cuando en la cruz, justo antes de morir, Jesús pide misericordia para sus verdugos.

Charlton Heston, quien ganó el premio Oscar por este papel (la película obtuvo 11 en total), durante esa década de 1950 participó en numerosas películas de aventura, cine negro, westerns y, cómo no, en otra cinta épica como “Los diez mandamientos” (1956). Él encarna a Ben-Hur durante las más de tres horas de duración de la película, donde participa en casi todas las escenas, incluida, por supuesto, la mítica carrera de cuadrigas.

Hoy en día ya no es necesario esperar la Semana Santa para reencontrarse con “Ben-Hur” (la película está, por ejemplo, en el servicio de streaming HBO Max). Sin embargo, perderse la oportunidad de ver esta película en pantalla grande sería un auténtico pecado.

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