El debut en solitario de la codirectora de «Mañana·Tarde·Noche» es una «película de cartas» que tuvo su estreno mundial en la muestra marplatense.
Por Javier Gonzalez Mora
La ópera prima de la directora y guionista Laura Spiner se inscribe dentro del género romántico, en el cual se van conectando distintos vínculos entre diferentes personajes a través de la palabra escrita.
Y es que ya desde la imagen inicial nos advierten que se trata de una película hecha de cartas de amor, manuscritas, que irán transitando de mano en mano entre personas que están definidas más por el vínculo que por sus nombres, aunque esto puede generar confusión pues los actores son presentados como “escritora enamorada”, “pretendiente secreto”, “ex-amante”, etc., pero luego, a medida que transcurre la historia, se llaman por sus nombres.
Uno de los aciertos de este film es el tratamiento del color, que llega a crear una atmósfera de nostalgia, provocada también por el acto de comunicarse a través de cartas. Da la impresión de que estamos ante una película de los años ’80 o ’90, pero el uso de smartphones y computadoras de escritorio e impresoras nos ubica en la contemporaneidad. Esta dicotomía lleva a una especie de añoranza de esa época en donde podíamos (debíamos) esperar por una buena (o no tan buena) noticia.
La historia que trata de contar la directora se inicia con una vecina de un complejo de edificios antiguos, escritora y admiradora ferviente de Sor Juana Inés de la Cruz, que espía a un vecino a través de la ventana de su departamento, lo que la lleva a enamorarse en forma secreta. A su vez, sus cartas anónimas, dirigidas a este vecino, le sirven a éste para comunicarse con su novia, y a ella para prestárselas a una amiga para que se las envíe a su enamorado, y así sucesivamente.
El punto central de la historia está ubicado en la comunicación humana y global, ya sea a través de la palabra escrita, los gestos y nuestras interpretaciones, los sonidos, la música, el silencio. Se hace referencia a la retórica clásica, ya que se observa cómo se “manipula” la palabra para demostrar cierto nivel de elocuencia e intentar lograr la persuasión, además de mostrar, literalmente, un repliegue del lenguaje sobre sí mismo y mencionar la importancia del silencio. La protagonista se encarga de explicarlo al hacer referencia a la carta “Respuesta a sor Filotea de la Cruz”, donde Sor Juana Inés de la Cruz escribió: “(…) (el silencio) es cosa negativa, aunque explica mucho con el énfasis de no explicar”; “éste es su propio oficio, decir nada”.
Y es que pareciera que la intención es mostrar a la protagonista como una especie de sor Juana Inés de la Cruz del siglo XXI, que escribe cartas (poemas) de amor secretas, solitarias, a un pretendido imposible, que a su vez sirven para que otros usen dichos poemas para expresarse a su ser amado.
Al mismo tiempo, la música y el sonido se constituyen en otro de los pocos aciertos de esta película. Se trata de música simple, sencilla y que acompaña a la perfección los largos planos usados quizás para hacer énfasis en la imagen como forma de comunicación, planos que en otras ocasiones van acompañados de sonidos de la naturaleza retratada.
Lo que no termina de tomar forma durante los 90 minutos de película es la estructura del guión. Los puntos de giro y el punto medio, así como las historias secundarias, son tan sutiles que pueden pasar inadvertidos o, como ocurre también, se insiste tanto en los poemas que podemos escucharlos leídos por una voz masculina, luego por una voz femenina (o viceversa), e incluso después leerlos, lo que hace que se invierta mucho tiempo en pantalla en un par de estrofas y se pierda de vista la importancia de desarrollar mejor los diferentes vínculos, por lo que los personajes pareciera que flotan dentro de las secuencias, sin llegar a un punto determinado.
Esto hace que sea una película algo compleja de ver, ya que las palabras declamadas y repetidas, en español, inglés, italiano o chino, nos distraen, logrando el efecto contrario al que quizás fue pensado: hacernos ver que hay muchas formas de escribir y de expresarnos a través del cine.




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