Festival de Mar del Plata 2022. Crítica de “Algo que pasó en Año Nuevo”, de Jorge Pinarello (sección Las venas abiertas)

El creador del muy popular canal de YouTube «Te lo resumo así nomás» debutó como director de un largometraje con esta más que digna comedia negra que tuvo su première mundial en el festival.

Por Claudio Trejo

Supongo que cuando un director piensa en filmar su ópera prima, el punto de partida es pensar porqué hacerla. Proponer en los considerandos la idea de “una declaración de intenciones”, dejar una primera impresión que se luzca, que le diga a la critica y al público “esto soy, esto es lo que quiero de mi cine”. Con Jorge Pinarello parece bastante más fácil de imaginar esa primera impresión porque el YouTuber y creador de contenido conocido por Te lo resumo así nomás, ya tiene una impronta, un estilo y una firma que es propia de ese lenguaje particular: el de los creadores de videos para ese tipo de plataformas. De lo que no hay dudas es que es un cinéfilo y, aunque estemos de acuerdo o no con sus opiniones y su formas de mostrar y expresar esas opiniones, ya es un montón. Acá hay alguien que, a su manera, entiende y ama al cine.

En Algo que pasó en Año Nuevo, Pinarello pone mucha de esa pasión y amor por el séptimo arte, eligiendo, como no podía ser de otra manera, el humor para contar su primer relato. Así, de entrada, pero luego de una escena teaser que sirve de gancho para lo que viene, conocemos a María y Nahuel, interpretados por Natalia Maldini y Casper Uncal, una pareja de cuarentones bastante triste y patética que no tiene muchas ganas de ir a pasar unos días a la casa de campo de Ana y Julio (Xionara Martinez y Federico Aimetta), esta última hermana de Nahuel. Pero tienen que ir porque los invitaron a pasar Año Nuevo y piensan que estos los pueden ayudar con un problema importante que quieren resolver. La película casi en su totalidad transcurre en la casona de Ana y Julio que, para sorpresa de Ana y Nahuel, es enorme y llena de lujos, y en la que estará también un grupo de ahijados/sirvientes bastante raros, con dinámica de secta. El resto del relato trasunta por esa vía, el absurdo couching ontológico y lavado de cerebro al que son sometidos María y Nahuel, y cierto aire a misterio y locura que hostiga y lleva a la pareja a vivir situaciones de terror durante eso días de estancia.

Pinarello muestra con algunos detalles y diálogos graciosos, aunque a veces demasiado, las diferencias entre las parejas, el cómo entendemos o vemos A los otros, eso que a veces nos lleva a opinar lo que es una “vida de mierda”, sin saber o sin importarnos lo que le pasa a ese otro. Esas diferencias de clase entre unos pobres con sueños rotos, y los DE clase alta aspiracional y bastante idiota. Pero también se da espacio para mostrar su faceta cinéfila. Tiene mucho cine y se nota. Hay silencios incómodos, hay juegos, opiniones y crítica para aquellos que se “autoperciben” cinéfilos porque vieron muchas películas y que actúa también para reforzar esas diferencias entre las parejas.

Efectiva, graciosa buscando el absurdo, y por momentos también bastante obvia, la ópera prima de Pinarello sale bien parada. Podría haber sido algo más, pero Algo que pasó en Año Nuevo se disfruta y está bien para una película que se hizo con recursos y equipo mínimos.

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