BAFICI 2022 / Críticas de la sección Nocturna: “Occhiali Neri”, de Dario Argento; y “Bienvenidos al infierno”, de Jimena Monteoliva

La Luna parece haber inspirado tanto a la nueva película del mítico maestro italiano como a la directora argentina de «Clementina» (2017) y «Matar al dragón» (2019).

Por Iñaki Pedro Iribarne Quintana

La Luna es el único satélite de nuestro planeta Tierra, el lugar en donde habitamos hace millones de años. Desde los principios de la humanidad, esta esfera misteriosa, brillante y redonda fue la inspiradora de innumerables mitos y leyendas. La Luna, compañía de los enamorados en la noche estrellada, y de brujas y hombres lobo cuando salen a medianoche. La Luna, elemento fundamental en estos dos films de la sección Nocturna del BAFICI 2022.

Una de las películas, Occhiali Neri, abre su historia momentos previos a un eclipse total. Toda la ciudad de Roma se prepara para ello. Los habitantes se asoman por las ventanas, las familias se reúnen en las plazas, todos dejan sus actividades para presenciar este momento único, este milagro que regala el cielo. Y Darío Argento no hace menos y regala al espectador una secuencia de inicio con un clima especial, similar a una brisa, leve y pausada, que antecede a la gran tormenta.

En cuanto al otro film, Bienvenidos al Infierno, la Luna llena entra en escena en el clímax. La película aprovecha la tensión de esta secuencia para iniciar allí su narración. Bajo la luz de la Luna, una joven embarazada se encuentra atada a una cruz invertida, acechada por un hombre con cabeza de cabra, en medio de un ritual satánico. Esta acción se interrumpe y es retomada en el clímax. Luego de conocer la historia de Lucía, la joven embarazada es perseguida por el Monje Negro, líder de una banda de heavy metal y padre del hijo que espera, quien planea asesinarla para llevar a cabo su ritual.

Tanto Occhiali Neri como Bienvenidos al Infierno comparten aspectos de sus respectivas tramas. Dos jóvenes, Diana en el film italiano y Lucía en el argentino, que sufren un accidente, un choque que deja ciega a la primera y un embarazo en la segunda, y son acechadas por un hombre que desea acabar con sus vidas. Pero no solo coinciden en la trama, sino que hay otras aristas que ambas películas también tocan en su tratamiento. En primer lugar, la ya nombrada presencia de la Luna y su importancia onírica, mística y mítica. En segundo término, y en relación con lo anterior, el bosque como espacio, un lugar alejado de las urbes, en donde las víctimas son presas fáciles de los feroces asesinos, de los cuales no tienen forma de escapar.

Abarcando otros recursos formales, en ambas películas la música cumple un rol fundamental. Esto es una constante en la filmografía de Argento, y en Occhiali Neri la música compuesta por Arnaud Rebotini, en lo que es su primera colaboración con el director italiano, logra generar en el film un clima de suspenso, que remite a las bandas sonoras de dos clásicos del director, Profondo Rosso (1975) y Suspiria (1977). Este es sin duda uno de los puntos fuertes del film.

Por su parte, Bienvenidos al Infierno no se queda atrás y trae a escena al heavy metal con toda su potencia y locura. Incluso, en una de sus escenas observamos un asesinato que irrumpe con un tema de heavy metal que acompaña este suceso. Tal vez un homenaje a Dario Argento y sus tan característicos asesinatos musicalizados, también presentes en este último film.

Saliendo de las similitudes, se podría profundizar un poco en la ya comentada escena de inicio de Occhiali Neri. No solo introduce a la perfección el film, sino que en ella se encuentran todos los elementos que se usarán en la película. El eclipse como momento de oscuridad, similar a la ceguera que va a sufrir la protagonista. Los occhiali neri, los anteojos negros que se coloca la protagonista para poder observar el eclipse, aunque fallidamente, y que la van a acompañar por el resto del film cuando sufra su accidente. Y no solo en elementos de la imagen: en cuanto al sonido, la pasividad y calma de la música es interrumpida por los ladridos lejanos de los perros, nerviosos por el suceso, pero muy importantes no solo para el transcurso de la trama, sino también para el desenlace del film.

Tal vez en lo que trastabilla el film italiano es en la profundidad de su historia, en ese segundo nivel de lectura, y allí Bienvenidos al Infierno tiene algo más para presentar. No es casualidad que, en una de las escenas, mientras Lucía está en una despensa del pueblo, se escucha en la radio la noticia de un femicidio, y los recuentos de las víctimas en los últimos tiempos. Lucía es una víctima más, un personaje dominado por el Monje. Lo que comenzó como un amorío derivó en una relación tóxica violenta, en la que Lucía termina quedando embarazada. Finalmente, logra escapar y encuentra asilo en lo de su abuela, una anciana muda que vive en una casa perdida, cercana a un pueblo. Pero el Monje consigue localizarla. Todo el acecho y dominio de este personaje masculino encuentra su fin en el clímax de la película. Allí se reivindica el rol protagónico de la mujer, en una escena que se separa del resto del film, acercándose al cine de David Cronenberg, y sorprende por su calidad y puesta en escena, en un gran logro de la directora Jimena Monteoliva.

Tanto Occhiali Neri como Bienvenidos al Infierno tienen sus aciertos y sus puntos débiles, pero ambos films cumplen con sus expectativas y nutren la sección Nocturna del BAFICI 2022 con una buena dosis de terror, sangre y misticismo, a la par que entretienen a sus espectadores.

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