Esta valiosa transposición de la única novela del mítico escritor chileno Pedro Lemebel está disponible en la plataforma de streaming Amazon Prime Video.
Por Gian Franco Ziletti
Rodrigo Sepúlveda lleva a la pantalla la novela homónima del aclamado escritor chileno Pedro Lemebel, un referente dentro de la literatura latinoamericana, específicamente por su manera de abordar las distintas temáticas de la marginalidad, haciendo hincapié en la problemática de la comunidad homosexual.
En esta brillante transposición, conoceremos a La Loca del Frente, interpretada de manera superlativa por el también chileno Alfredo Castro, una travesti un tanto mayor de edad que, luego de huir de un funesto episodio ocurrido en el bar donde presentaba sus shows junto con sus compañeras, tropieza fortuitamente con Carlos, encarnado por el mexicano Leonardo Ortizgris. Carlos es un joven y misterioso guerrillero que se encuentra buscando un lugar seguro para guardar un cargamento que, según él, es muy valioso para el pueblo chileno.
Tengo miedo torero es el nombre de la canción de flamenco de la española Lola Flores lanzado en 1969. Este tema, sumado a diferentes éxitos como La Llorona, de Chavela Vargas; o Invítame a pecar, de Paquita la del Barrio, acompañan constantemente al nuestra protagonista, generando una atmosfera sonora muy particular. Cabe destacar también la colaboración del argentino Pedro Aznar en la composición de un tema original para la película.
Volviendo al título, será la contraseña de emergencia para comunicarse en la clandestinidad entre esta pareja despareja, que irán formando una relación más allá de las barreras del amor convencional. Un interrogante que podremos desentrañar con el correr de la película es quién y en qué momentos desempeñará el rol del verdadero torero.
Alfredo Castro es, hoy en día, uno de los más grandes actores que tiene Chile (y el cine en general), y ya nos ha acostumbrado a grandes papeles en películas que transcurren en la infame dictadura ocurrida en su país entre 1973 y 1990. Es uno de los actores-fetiche del director Pablo Larraín, director que se ha destacado por la calidad de las historias que relata sobre esta fatídica época. Castro ha protagonizado desde Tony Manero (2008) hasta Neruda (2016), pasando por Post Mortem (2010) y No (2012). Sin embargo, parece que a Castro no solo le sientan cómodos estos papeles, sino que en cada película se reinventa para mejor. Su actuación en Tengo miedo, torero es deslumbrante, con pizcas almodovarianas (que se verán en otros aspectos de la historia), un personaje que transmite la opresión y el rechazo sufrido, desde sus tristes pero cómicos relatos de su infancia, hasta su interacción con el resto de los personajes, proveniente de diferentes clases y grupos sociales.
La puesta en escena es muy verosímil y también es notable la presencia de Sergio Armstrong, director de fotografía de varias películas mencionadas anteriormente, aunque hay cierta reminiscencia a distintos planos de Machuca (2004), de Andrés Wood, específicamente en el momento que el pueblo sale a marchar a las calles.
En cuanto al resto de los personajes, a Leonardo Ortizgris se lo nota ciertamente soso, y difícilmente podría haber tenido una mejor interpretación, teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado respecto de Alfredo Castro. La película también cuenta con la participación efímera de los chilenos Luis Gnecco y Amparo Noguera, y de la argentina Julieta Zylberberg, personaje el cual podría haber tenido más relevancia, pero queda completamente deslucida en la historia.




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