Este valioso documental generó todo tipo de debates respecto de una de las figuras más incómodas (y por eso bastante olvidada) de la historia del peronismo en particular y de la historia argentina en general.
Por Vanina Suárez
Una casa sin cortinas: El enigma de Isabel Perón (Argentina/ 2021). Dirección: Julián Troksberg. Guion: Omar Ester y Julián Troksberg. Fotografía: Luciano Zito. Edición: Omar Ester. Sonido y música: Pablo Trilnik. Duración: 91 minutos.
Este documental dirigido por Julián Troksberg (escritor y cineasta) narra los días pasados de Isabel Martínez de Perón, una figura emblemática de la historia de nuestro país. Odiada y amada, juzgada (quizás como nadie) y que nunca ha dado una entrevista desde que regresó brevemente al país en 1984 y luego se radicó de forma definitiva en Madrid.
El director se sumerge en reconstruir la historia con recursos que no son particularmente novedosos para el género, como material de archivo nunca antes visto; entrevistas a diversos personajes (amigos, funcionarios, vecinos, empleados, videntes); una búsqueda personal de la protagonista, recorriendo museos y lugares donde ella forjó su carrera política y su vida personal. Así y todo, logra captar la esencia de un personaje enigmático y trasladarlo a la pantalla.
La película, que participó en la Competencia Oficial Argentina de este BAFICI y ganó el premio Flow al cine argentino en la categoría largometraje, hace lugar a su título. Una casa sin cortinas pareciese nombrar a una ficción y, sin embargo, aun teniendo mucha información sobre la protagonista a la vista, se la observa, desde siempre, como a través de un vidrio sin saber su propia versión de los hechos.
Isabelita es un personaje casi olvidado, quizás por ser la sombra de otra mujer tan popular en nuestra historia como Evita, pero el director logra reflotar partes de su vida para poner todas las piezas sobre la mesa. El documental no toma postura, trae desde la oscuridad a un personaje que no ofrece su testimonio ni cuenta su propia verdad. Pone en palabras de otros lo que ella jamás declaró públicamente. Así es como se escuchan las voces de Nilda Garré (militante política en la época), Carlos Ruckauf (ministro de su gobierno), Hugo Humberto Linares (su apoderado legal) o el vidente Octavio Aceves( que también fue su confidente), entre muchas otras figuras.
El film tiene un entretejido similar a lo que podría ser un thriller en búsqueda del personaje en cuestión y ese halo de misterio que la acompañan desde hace más de 40 años. El gran mérito cinematográfico, además de la elección de esta figura pública, es el inmenso trabajo de edición en el que con una serie de vaivenes se logra un dinamismo atrapante para el espectador.
Una casa sin cortinas se convirtió en una grata sorpresa para críticos y cinéfilos, logró poner a Isabel en el tapete de conversaciones sociales; nombrarla, también teniendo posturas distintas, para que no solo la historia juzgue a quien fue la primera presidenta argentina.




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