BAFICI 2021: Crítica de “Martin Eden“, de Pietro Marcello (Sección Trayectorias)

El talentoso director italiano de películas como «l passaggio della linea», «La bocca del lupo», «Il silenzio di Pelesjan» y «Bella e perduta» se arriesgó con una ambiciosa y valiosa transposición de la célebre novela de Jack London.


Por Gian Franco Ziletti


Martin Eden (Italia/2019), de Pietro Marcello. Duración: 129 minutos.


“Así que el mundo es más fuerte que yo.
Frente a su poder, no tengo nada más que a mí mismo,
lo cual, por otra parte, no es poco.
Durante mucho tiempo no me dejé abrumar. Yo también soy fuerte.
Y mi fuerza es temible mientras tenga el poder de mis palabras
para contrarrestar la del mundo.
Los que construyen prisiones
no se expresan tan bien como los que construyen la libertad.”


Este pequeño poema recitado en los primeros planos de la película nos introduce y adelanta la esencia misma de la obra de Pietro Marcello. Una grandiosa pero libre adaptación, a base de múltiples recursos, de la novela homónima de Jack London escrita en 1908.

Martin Eden, interpretado con mucha pasión por Luca Marinelli, es un joven marinero iletrado que, por obra del destino, se interrelaciona con una fina familia burguesa y este cruce deriva en un nuevo (y tal vez inducido por el amor) sueño de Martin de convertirse en escritor.

Esta película no solo representa un viaje tanto temporal como espacial para el protagonista, sino que el espectador también es invitado a subirse a este barco sin un destino concreto. Marcello utiliza distintos elementos para que nuestro viaje sea intrigante y en ciertas ocasiones frustrante, pero a su vez no queramos desertar. La inclusión de material de archivo y de la música de diferentes épocas (e incluso idiomas) nos confunde de buena manera y nos sumerge en una especie de travesía atemporal por la Italia del siglo XX.

Volviendo al eje central de la película, Martin -de forma autodidacta y luego de muchos fracasos, rechazos y frustraciones- consigue construir su carrera como escritor, y, consciente o inconscientemente al inicio, también comienza a construir su carrera como personaje político.

En la película se presenta un misterioso personaje llamado Briss, interpretado magníficamente por Carlo Cecchi, que tiene como finalidad la representación del socialismo más activo, y comienza a generarse una disputa entre su personaje y el de Martin, más ligado al individualismo. La crítica creyó que la novela de London era partidaria de ese movimiento más individualista, pero, al parecer, la idea del autor era justamente atacarlo.

En el caso de la película de Marcello, el trasfondo es más profundo, ya que liga su argumento político con la brecha educacional entre las distintas clases sociales, y por ende, los privilegios y oportunidades que tienen las más altas. En una audaz escena, Martin realiza una apología utilizando un trozo de pan y salsa, atribuyéndole a cada elemento la educación y la pobreza. Esta sencilla e inteligente momento es fundamental, ya que, aún sin haber leído un solo libro, es el primer vistazo al personaje y a la fuerza que Martin Eden representará en un futuro no muy lejano.

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