El siempre interesante cine taiwanés estuvo presente en esta 22ª edición con el más reciente largometraje de la directora de «Viva Tonal – The Dance Age», «The Boar King» y «Trapped at Sea, Lost in Time«.
Por Gastón Navarro
-Final Exam (Taiwan/2021, 103’), de Chen-ti Kuo
Hay películas que transmiten una tristeza profunda y no por caer en la facilidad de dar un golpe bajo tras otro, sino por reflejar una parte de la vida que tal vez no queremos afrontar pero lamentablemente existe: muchas veces se pierde más de lo que se gana. Ese es el caso de Final Exam, obra taiwanesa que tiene como protagonista a Li, un joven maestro suplente que se encuentra en una semana decisiva para su futuro.
Por un lado tiene su trabajo, el de docente querido por sus alumnos y respetado por sus pares, en una escuela humilde que se encuentra en la parte final del ciclo lectivo (con todo lo que eso implica: exámenes, actos y muchos papeles) y que además no se encuentra en la mejor situación económica, por lo que deben hacer recortes de personal. Li necesita el trabajo y debe realizar su propio examen docente para poder seguir el próximo semestre, cosa que no tiene asegurada, o mudarse y tener trabajo prácticamente seguro en un mejor lugar, algo que ha postergado. ¿Por qué? Porque su vocación no es la única responsabilidad que tiene. También debe preocuparse por su familia, particularmente por su abuela, con quien comparte el hogar y que se encuentra en un estado económico y de salud delicado, y su hermano menor A-Dong, un joven diametralmente opuesto a Li en todo sentido, que no tiene trabajo ni parece preocuparse demasiado por tenerlo, que descuida a su abuela más de lo que debería, que tiene amistades cuestionables y que termina envuelto en una causa judicial, acusado de robo y algo más.
La situación de Li no es la más favorable y también tiene su vida personal, pasatiempos, amistades e intereses románticos. Esto va marcando la personalidad y el estado de ánimo del protagonista durante toda la semana en la que transcurre la película y, aunque en ningún momento cae en la autoindulgencia y trata de afrontar todo de la mejor manera posible, no puede evitar verse afectado por un contexto difícil y que complicaría también a cualquiera en sus zapatos. ¿Debería darle más importancia a su vida laboral o familiar? ¿Preocuparse por su propio futuro o por el de sus alumnos que no parecen tenerla mucho más fácil? Ese es el verdadero examen final que el título y la película proponen, el de una elección de vida que todos en algún momento debemos hacer por más difícil que sea, y que probablemente no termine como desearíamos.
A todo esto se le suma la mano de la directora Chen-Ti Kuo, quien con una aparente simpleza se encarga de transmitir a través de la cámara la soledad del protagonista, aun en los momentos en los que se encuentra rodeado de personas, y la disyuntiva que va creciendo en su interior día a día y que no puede ser resuelta por nadie más que él mismo. Los planos cuidados pero naturales y la ausencia casi total de música extradiegética, dando prioridad al sonido ambiente (algo bastante común en el cine independiente asiático), permiten generar una atmósfera con la que fácilmente nos podemos identificar durante los 100 minutos que dura la película, e interpelarnos de una forma u otra.




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