BAFICI 2021: Crítica de “Responsabilidad empresarial”, de Jonathan Perel (Competencia Argentina)

El director de «El predio», «17 monumentos», «Tabula rasa» y «Toponimia» indaga en este riguroso ensayo en la participación de grandes empresas en el entramado represivo durante la última dictadura militar.


Por Joaquín Lefiman Luna

Responsabilidad empresarial (Argentina/2020), de Jonathan Perel. Duración: 68 minutos

Jonathan Perel continúa con la reconstrucción de la historia argentina durante la última dictadura. Su nuevo documental pone el foco en otro sector significativo de esa época: las empresas que contribuyeron al terrorismo de Estado.

El documentalista Michael Rabiger sostuvo que un buen documental “nos hace comprometernos emocionalmente, toma posición e implica una crítica social, es solo otro tipo de drama que toma su distancia de materiales ya dados”. Responsabilidad empresarial ejecuta esa máxima desde un distanciamiento riguroso, pero que apuesta a la reflexión y, lo más importante, a la memoria.

Este trabajo de Jonathan Perel parece simple, son planos fijos de edificios de empresas privadas que tuvieron un rol directo en los delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar. La fuente que hace posible esta iniciativa es el informe realizado por el Estado nacional del cual se desprende el título. Sin embargo, su simpleza es una decisión que contiene potencia. Las imágenes demuestran un arduo trabajo de observación, se muestran las fachadas de más de veinte empresas con la intervención de la voz del documentalista, quien relata detalladamente los crímenes llevados a cabo en esos lugares.

Los empresarios que fueron partícipes y cómplices del terrorismo de Estado, como se menciona plano tras plano, dieron lugar a la militarización de las plantas, armaron listados de personas a detener, permitieron la infiltración militar entre trabajadores, la persecución a activistas gremiales, despidos selectivos, etc. Obviamente muchos de esos trabajadores fueron secuestrados, asesinados y cientos permanecen desaparecidos.

La austeridad del film permite una profundización pertinente. Ante las imágenes que exponen a estas empresas, algunas muy conocidas como Mercedes-Benz (que apoyó la estatización de la deuda del gobierno de facto), Perel también expone su impunidad y empoderamiento durante ese modelo económico. Otro de los nombres corporativos que aparecen es Bunge & Born, que luego tuvo un rol importante en la presidencia de Carlos Menem que culminó con la imposición del vigente modelo neoliberal.

Así, el documental busca cumplir su objetivo: refrescar la memoria. La cámara fija, el distanciamiento y la falta de una banda sonora invitan a la mencionada reflexión. Con la sola lectura de esos hechos tan oscuros de nuestra historia uno puede imaginar lo ocurrido en dichas empresas, tanto el accionar represivo como también la organización y resistencia obrera. En un comprometido trabajo de registración histórica el director demuestra que, como lo dejan ver los imponentes e intactos edificios empresariales, la dictadura tuvo un sector aliado clave para llevar adelante un genocidio que permitió un modelo en el que muchos de los partícipes/organizadores son, aún hoy, los favorecidos.



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