Crítica de «El Presidente», serie de Armando Bó (Amazon Prime Video)

Por Gimena Meilinger

Esta producción original de Amazon Prime Video tiene como showrunner al argentino Armando Bó y reconstruye con un tono satírico el caso de corrupción conocido como FIFA-Gate, que terminó explotando en 2015.

A lo largo de la historia se han visto incontables casos de corrupción en el fútbol. La Conmebol, en ese sentido, es una de las asociaciones más desprestigiadas del mundo, ya que se encargó de enriquecer a los poderosos representantes de las instituciones de Sudamérica aprovechándose de la pasión de los hinchas.

El Presidente (2020)» es una serie dinámica y divertida, que se estrenó el pasado 5 de junio y que, en sus 8 episodios, revela cómo los directivos corruptos se aprovechan del amor popular por el fútbol, satirizando al FIFA-Gate y toda esa sucia maquinaria de dinero y poder detrás de la pelota. Es loable cómo la serie se hace cargo de dar nombres y apellidos de cada uno de los implicados en todo este morboso juego de poder, lo que llevó a destapar el escándalo más grande de la historia del fútbol.

“Convertimos al fanático en cliente”, dice Julio Grondona en uno de los capítulos, como condimento a una trama entretenida, donde el protagonista se come la pantalla y los variados directores hacen un excelente trabajo. Si quien se tope con la serie no le interesa este deporte, quizás le dé una oportunidad con sólo leer la sinopsis, o vea un solo capítulo (justo el primero funciona a modo introductorio y didáctico para ponernos en contexto). El Presidente es apta para todo público, incluyendo a los que no están tan familiarizados con el tema, puesto que explica en detalle todo lo ocurrido y se muestra audaz al representar personajes involucrados en actos cuestionables. Tiene altibajos, pero deslumbra con algunos detalles fascinantes y su coraje para llamar a todos por su nombre.

A partir de la muerte de Julio Grondona, “El Padrino” de la AFA, la Conmebol y, en menor medida, de la FIFA, en julio de 2014, comienza una etapa de «tironeos» para ver quién se queda finalmente con ese trozo del pastel. Don Julio aparecerá en múltiples flashbacks para entender cómo se llegó a ese escándalo judicial, y también como voz en off explicando lo turbio del negocio futbolero.

Por su parte, Sergio Jadue (interpretado por Andrés Parra) es un muchacho de pueblo, dirigente de Club Unión La Calera, el equipo de su lugar de nacimiento y residencia. Vive austeramente con su mujer y sus hijos, tiene un auto pequeño y viejo y no puede pagar lo que le debe a los jugadores. En pocas palabras, está con la soga al cuello. Pero nada de esto es motivo para que Sergio se dé por vencido; por el contrario, motivado por su trepadora mujer Nené (Paulina Gaitán), aspira a más, logra que su equipo ascienda a Primera División y se convierte en Presidente de la ANFP, como «títere» de quienes realmente mandaban en la Asociación, y con el único objetivo de sacar de circulación a un tal Marcelo Bielsa.

Más adelante, comienza a codearse con los muchachos de la Conmebol y la FIFA hasta llegar a ser un poderoso más, rodeado de viejos corruptos. Todo se complica cuando empieza a relacionarse con la agente Harris del FBI, convirtiéndose en el topo que hizo que estallara esa olla a presión que era la Conmebol. Pero antes Grondona adoptó a Jadue como su “protegido”, y eso explica el exponencial crecimiento del chileno.

Don Julio es interpretado por Luis Mangrani (Mundo Grúa, 1999), logrando una excepcional caracterización en cuanto a la voz, la forma de hablar y los gestos; en poco tiempo ya nos convencemos de que es Grondona quien nos está contando todo. Además de su marcado trabajo con la voz -como ya dijimos – Margani merece elogios no sólo por el parecido físico, sino por los movimientos corporales.

De todas formas, el verdadero protagonista es el mencionado Parra (Pablo Escobar en El patrón del mal, -2012-, y Hugo Chávez en El Comandante -2017-) en la piel del chileno Sergio Jadue, quien recorre el más trágico camino del héroe, de denigrado director de un club chico de Chile a Presidente de la ANFP (la asociación de fútbol chilena, similar a la AFA en Argentina), para luego caer en medio del escándalo del FIFA-Gate. De mendigo a millonario, de títere de los poderosos latinoamericanos a poderoso por su propio peso, pisando las cabezas que haya que pisar. Quizás parezca sobreactuada su tonada chilena y esto hace un poco de ruido, pero logramos empatizar con su personaje llamativo en todas sus aristas. Con un carisma arrollador, Parra consigue un Jadue querible a pesar de su naturaleza corrupta. Lo único que desentona es que se lo presenta como a un joven de 31 años – teniendo el actor 42 – y esto hace que la caracterización no sea del todo creíble.

Parra también se ve beneficiado del elenco que lo secunda. El resto del reparto es importante porque toda su epopeya se construye a partir de las ganas de unos y las trabas de otros. En un mundo ambicioso gobernado por la pelota, Grondona acuñaba otra frase que Jadue hizo propia: “O comemos todos o no come ninguno”. Cuando este hilo se corta, estalla todo. Otra figura destacada es Alberto Ajaka (Apache: la vida de Carlos Tévez, 2019) quien es el fiel compañero de Jadue. Una especie de Buzz Lightyear para Woody en Toy Story; siempre leal, es el que se ensucia las manos por “el jefe” a quien quiere ver triunfar. El argentino hace un muy buen trabajo, aunque el acento chileno parece no quedarle tan bien. Hay varias malas decisiones actorales y de guion que se ven a simple vista, aunque no terminen perjudicando del todo a la historia.

Paula Gaitán, la mexicana vista en Narcos (2015 – 2017), se pone en la piel de Nené, la esposa del gran Jadue, una mujer trepadora, que apoyó a su marido en las penurias pero sabe que “merecen” otra vida; la de los millonarios, los viajes, las joyas y una buena cuenta en el banco. Ella es la que impulsa todo el desarrollo del personaje, aunque no tiene la fuerza necesaria para ser el motor absoluto del crecimiento del presidente de la ANFP. En su papel es, por momentos, irritante pero parecería limitado en su fuerza y dotes actorales como «mujer de”. En las antípodas de Nené, se encuentra Karla Sousa (How to Get Away with Murder, 2014 – 2020), quien interpreta a Rosario, la agente del FBI en plena crisis existencial, menospreciada por un mundo machista que, lamentablemente, se ve perjudicada por escenas de sexo, masturbación y desnudos sin justificación alguna, como para agregarle un elemento picante a su personaje soso.

Armando Bo dirigió varios capítulos y es productor ejecutivo de El Presidente. Pero para quienes desconozcan sus trabajos anteriores, es el realizador de El último Elvis (2012) y Animal (2018), además de ser coguionista de Birdman (2014). En la serie hace un excelente trabajo sin pecar de discreto. Explica muy bien quiénes fueron los responsables y cómo llevaron a cabo cada hecho que vemos en pantalla. No le tiene miedo a subrayar con doble línea determinadas escenas, ensalzando un estilo propio, y haciendo de esta serie un producto que puede disfrutarse de corrido.

El ritmo de la trama, sumado al ligero tono de comedia, hace que sea una muy buena opción para entretenerse. No es que sea una serie humorística propiamente dicha, pero sí tiene un fuerte componente ligado a lo absurdo, especialmente reflejado en las situaciones por las que atraviesa su protagonista.

Respecto a lo exagerado, recuerda a la reciente Loro (2018), de Paolo Sorrentino, ampulosa en todos sus ángulos ficcionados por las rimbombancias del caso que, todos sabemos, fue real. Los personajes reales de El Presidente tenían mucho del ex Primer Ministro italiano y empresario Silvio Berlusconi: los escándalos, las charlas secretas, el coqueteo constante con lo criminal, el gusto por el “buen vivir”, los tragos, las mujeres y la noche.

El Presidente no deja de ser una sátira a esas arcaicas instituciones del mundo del fútbol en donde, en palabras de Grondona, “los jugadores pasan, los dirigentes quedan”. Da cuenta del inescrupuloso poder con el que cuentan los presidentes de los clubes y asociaciones que, supuestamente, existen sin fines de lucro y las coimas que llevan y traen favores varios. Los conocidos Rafael Esquivel (Venezuela), Carlos Chávez (Bolivia), Luis Bedoya (Colombia), Luis Chiriboya (Ecuador), Ricardo Texeira (Brasil), Juan Ángel Napout (Paraguay), Eugenio Figueredo (Uruguay) y el novato Sergio Jadue(Chile), todos comandados por el imponente Julio Grondona (Argentina).

Nadie queda excluido de esta serie. Interesará por igual a quien guste del fútbol y conozca sobre el tema, como a quien no sepa absolutamente nada sobre el FIFA Gate. La serie es didáctica y no exige conocimientos previos por parte del espectador. Esto la convierte en un producto universal.

Además incluye la riña por los derechos televisivos entre José Hawilla, el presidente de Traffic, la empresa brasileña, y Mariano Jinkis, de la argentina Full Play. La corrupción en la organización de la Copa América 2015 y el Mundial 2022 y la secreta investigación del FBI con Jadue como topo torpe también forman parte de las subtramas que se entremezclan y se pierden un poco en el relato general. Como dice el refrán, el que mucho abarca poco aprieta. Pero, al fin y al cabo, una serie para futboleros y no futboleros.

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