Por Candela Vey, Alexandra Vazquez, Geo Monteagudo, María Eugenia Costa y Cristina Barile
Un corto del argentino Lisandro Alonso seleccionado por el Festival de Nueva York para este evento de YouTube y otros films breves de Estados Unidos, Hong Kong-Macao y Francia forman parte de esta nueva entrega.
–Sin título (Carta a Serra) / Untitled (Letter to Serra) (Argentina/2011, 23’), de Lisandro Alonso.
Que se envíen cartas en forma de films es aún más sorprendente. Sin duda el acto creativo, el gesto de filmar, es más importante que la reacción del destinatario, la necesidad de un retorno (Olivier Père)
La primera correspondencia filmada surgió de la muestra “Erice-Kiarostami” organizada por el Centro de Cultura Contemporáneo de Barcelona en 2006 y durante los años siguientes otras cinco parejas de cineastas se sumergieron al intercambio epistolar fílmico, entre ellos: José Luis Guerin-Jonas Mekas; Isaki Lacuesta-Naomi Kawase; Jaime Rosales-Wang Bing; Fernando Eimbcke-So Yom Kim y Albert Serra-Lisandro Alonso. De esta última dupla surgieron correspondencias entre abril de 2008 y agosto de 2011, con la realización de dos films El señyor ha fet en mi meravelles (Albert Serra) y Sin título (Lisandro Alonso).
La carta a Serra del director argentino parte del estilo de su primera película, La Libertad (2001), filmada en la provincia de La Pampa con la participación del mismo protagonista: el leñador Misael Saavedra. De esta manera, entramos en un juego entre el pasado y el futuro del cineasta y al mismo tiempo en un juego de múltiples miradas: la de la cámara que observa al Cazador y su fusil, la mirada de éste buscando a su presa y la del espectador que observa todo el movimiento en su conjunto sin entender muy bien hacia dónde nos llevan.
Cada plano genera tensión, una sensación de peligro inminente: los disparos pasan cerca del leñador, su familia campesina y sus tres perros: Elsa, Jersey y uno que no tiene nombre. A su vez la historia se divide en tres personajes, el Cazador, el Leñador y el Poeta. La voz de Fabián Casas, poeta y protagonista de la última parte del cortometraje, irrumpe en la monotonía y lee una carta. La voz atraviesa el silencio y el film se vuelve autoconsciente con un travelling que se aleja cuando termina de leer y en ese momento llama a los personajes: cazador, campesinos y perros a abandonar el lugar de la filmación.
El diálogo con el futuro lo podemos deducir del argumento mismo de la carta, en la que nos relatan la historia de un Coronel escrita por el propio Fabián Casas, colaborador en el guion de Jauja (2014) la última película de Lisandro Alonso. Es como si en esta correspondencia filmada Alonso le estaría contando a Serra cómo es su poética, su estilo cinematográfico y sus múltiples obsesiones entre su primera película y la que vendría luego de esta carta. CANDELA VEY
–Indefinite Pitch (Estados Unidos/2016, 23′), de James N. Kienitz Wilkins.
Berlin es una ciudad estadounidense ubicada en el estado de Nuevo Hampshire al que el narrador admite nunca haber ido, pero por su carácter de típica ciudad norteamericana con ríos y montañas quizás sea el escenario perfecto para un relato de intrigas y asesinatos. ¿O no? Indefinite Pitch, tal como su nombre lo indica, es un pitch catalítico, donde bajo la excusa de presentar a un proyecto, emerge una confesión narrada casi como si fuera una carta escrita de manera automática.
Aquí, una idea conduce a otra. De la ciudad, a la región franco canadiense que limita con los Estados Unidos, a la alarmante circulación de heroína que hoy acosa a la “Ciudad construida por los Árboles” (en referencia a la fábrica de papel), una voz en off confiesa su fascinación con el lugar pero a la vez revela una incapacidad de ignorar su propio origen, el encanto hacia el calor del fuego, o la presencia del río que lindaba con su ciudad natal, y que, irónicamente, no es Berlin. El testimonio del director hila entre los puntos comunes de las diversas anécdotas que cuenta, sea el fuego, el aceite inflamable despedido por las fábricas, o la misma contaminación del río, para indagar sus recuerdos y cuestionar lo que yace bajo las aguas congeladas pero que existe y hace ruido igual: las enfermedades mentales, la prisión, y el rebrote de grupos supremacistas blancos.
Sobre una serie de fotografías en blanco y negro del río Androscoggin, y una imagen aparentemente estática, la voz navega sus recuerdos en constante movimiento, sin detenerse sobre nada, y dejándose llevar por el hilo de su pensamiento. Pero en Indefinite Pitch esta voz no es la misma sino va mutando a lo largo del cortometraje. Al comienzo, el tono más grave proyecta una aparente confianza, mientras que a medida que avanza la confesión se va despojando de las máscaras de carne y hueso de las que él mismo habla, y exhibe en su timbre particular y lenguaje, una fragilidad dubitativa ¿Estuvo bueno el pitch? ¿Irá esta película a un festival? Y si es así, ¿cuál? ALEXANDRA VAZQUEZ
–Lonely Encounter (Hong Kong-Macao/2020, 23′), de Jenny Wan.
Reseña 1
“Los días se suceden con monotonía, uno tras otro, ninguno de ellos se diferencia del anterior ni del siguiente, son como eslabones de una larga cadena, hasta que de repente surge el cambio”, decía Robert De Niro desde su personaje de Travis Bikle, ese taxista solitario que protagonizaba la película Taxi Driver (1978).
En Lonely Encounter el personaje principal también es un chofer de taxi marcado por la soledad; sin embargo, nada hace suponer que su vida tomará un giro y será diferente. Todo lo contrario.
En el corto de la debutante Jenny Wan, Keung (Tsan Man Wei) es un hombre que no vive, sobrevive. Luego de perder a un ser querido y su casa, se dedica a trabajar para poder mantenerse a flote. Con una interpretación justa, una casi imperceptible expresión facial, el actor logra transmitir la angustia y el vacío que lo invaden.
Durante la celebración del tradicional Solsticio de Invierno, en la cual el ritual es cenar en familia, conoce a Hei (Lam Yau Hin), un estudiante de arte extranjero que comparte su misma soledad. El joven vive en Macau pero estudia en Hong Kong, ya que hay mejores materias para su carrera. Es así que llega en esa fría y sombría noche a la ciudad y se sube al taxi de Keung. Uno por las pérdidas de la vida y el otro, por no sentirse parte de su familia, se acompañan en ese momento fugaz para volver a sus vidas monótonas.
Si bien Macau es una de las regiones más ricas del mundo, aquí vemos sólo su puerto, que conecta con la moderna Hong Kong, vía marítima a través de los servicios de ferry. Esta última se caracteriza por tener uno de los mayores ingresos en cuanto a la industria del arte, y es elegida por la muchos estudiantes para desarrollar sus carreras.
Los días, esos eslabones de una larga cadena que transcurren sin diferencias, ¿podrán cambiar para alguno de ellos? GEO MONTEAGUDO
Reseña 2
-You won’t say so after you grow older
-What do you mean?
-You’re still young
-Who knows how I will think after I become older?
-You have your point
(de Lonely Encounter)
El corto, que ya ha sido premiado en 2019 en el 4º Festival de Macao, está plagado de detalles. Los almanaques, el avance o no del tiempo están muy presentes a lo largo de lo que se cuenta. La acción se lleva a cabo el día en que se produce el solsticio de invierno. Esta celebración tiene su origen en el concepto chino del ying y el yang , representando el equilibrio y la armonía de la vida. Día de reunión y celebración familiar, en Hong Kong suele ser tan importante como lo es el año nuevo chino.
A veces un viaje en taxi es todo o es nada y los protagonistas son conscientes de esa soledad dada por elección o por circunstancias de la vida. El fuera de campo de esas vidas bien pueden ser imaginadas y también creadas por el espectador. Con pocos elementos como las ausencias, un taxi, unos pocos planos de vida familiar y de vida en soledad se construye una historia tan mínima como profunda. Una foto de un niño en una billetera, un espejo, el arte, la diferencia entre la madurez y la juventud, entre lo vivido y el mundo a descubrir, es una agradable invitación a ser testigos de un intercambio de vivencias y posturas generacionales frente a la vida.
No quiero olvidarme de destacar que la utilización de planos frente a ventanales cargados de luz hacen que uno pueda sentir la inmensidad y la soledad de estos dos hombres, y mención aparte merecen los acordes extradiegéticos del piano pues le imprimen a la historia la adecuada carga dramática sin caer en lugares comunes.
La directora al tomar esos recursos logra su cometido, inclusive en el instante mismo que uno de sus protagonistas sostiene: “In the end, we only have ourselves” (al final, solo nos tenemos a nosotros). Podemos sentir todo eso y mucho más. MARÍA EUGENIA COSTA
–Occidente (Francia/2015, 15′), de Ana Vaz.
Hay una serie de texturas y colores que buscan evocar, de algún modo, ciertos aspectos de la cultura de raigambre portuguesa y/o brasileña. Podemos percibir esto a partir de la selección de los elementos, la preeminencia de ciertos colores la composición de los postres y, ciertamente, el montaje.
No pasa inadvertido el azul profundo que se transforma hasta llegar al cerúleo y el verde mar, más ligero. De manera que la indicación del título Occidente remite al océano Atlántico, tanto por su agua como por algunas de sus tradiciones que aparecen para destacar siempre el azul.
La pintura de uñas, las porcelanas reconocibles en su diseño, los barcos, los peces, el monumento en la ciudad y las sogas son el reflejo de diversas tonalidades de azul. De igual modo, las comidas, el postre de chocolate, la crema, la lámpara de caireles, la sopera hermética, nos remiten a tradiciones lusitanas. Se trata de un viaje de reconocimiento de herencias. CRISTINA BARILE




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