Cobertura especial del We Are One: A Global Film Festival (Día 3): Un corto, cinco miradas (sobre «No One Left Behind», de Guillermo Arriaga)

Por Geo Monteagudo, Matías Campo, María Eugenia Costa, Diego Conesa y Cristina Barile


Cinco miradas disímiles, pero también complementarias, sobre este nuevo y breve trabajo del guionista y director mexicano, que tuvo su estreno mundial en la última edición de la Mostra de Venecia.



No One Left Behind (México/2019, 29′), de Guillermo Arriaga.

Reseña 1

¿Qué es lo que une a México con Estados Unidos? ¿Qué lazos invisibles son tan fuertes como para estar siempre presentes? ¿Cuál es la herida abierta que vuelve una y otra vez?

Guillermo Arriaga (guionista de Amores perros, Babel y 21 gramos) regresó al Festival Internacional de Cine de Venecia del año pasado con el cortometraje No One Left Behind, que lo tiene como director y guionista. La historia narra el arribo de un grupo de soldados norteamericanos a México para una misión especial, pero al llegar este lugar sorprendente les hará cambiar sus puntos de vista sobre los lazos que unen a ambos países.

Arriaga nunca pudo dejar atrás sus raíces mexicanas ni sus temas recurrentes como la vida y la muerte. Todos presentes en este corto de poco menos de 30 minutos, donde ha sabido encontrar la belleza en el dolor. Sin embargo, hay dos cuestiones relevantes en el relato: la migración y la frontera.

Subyacen los cruces políticos, económicos, sociales y culturales entre Estados Unidos y México, que tienen una conflictiva relación, especialmente en estos tiempos, bajo la presidencia de Donald Trump y su vergonzoso muro en la frontera.

Dos mundos. Uno muy humilde, en las afueras, donde no hay muchas comodidades ni tecnología pero donde la gente es muy amable ofreciendo lo que tienen, con un estilo tranquilo y alejado del ruido, los avances y la velocidad del otro.

Es profunda la veneración de la vida, aun cuando ha concluido, con los afectos, las enseñanzas, las obras que dejamos en nuestro camino. Somos personas con un pasado, con una familia, con amigos por más que para un gobierno seamos un número más.

El film está protagonizado por Danny Huston (El jardinero fiel, Succession) y Jorge A. Jiménez (Historia de un crimen: Colosio), quienes han logrado darle a sus personajes la humanidad y verosimilitud que requerían. Uno, interpretando a un Teniente Coronel del ejército y, el otro, al mejor amigo del soldado fallecido.

Filmada en Zaragoza, Coahuila, No One Left Behind muestra ese paisaje empobrecido y solitario de la frontera. Sólo hay una pequeña diferencia de sonido en una de las escenas, aunque el resto de la realización es impecable. Este corto es una invitación a la reflexión sobre las relaciones humanas, la vida y la muerte más allá de las fronteras. GEO MONTEAGUDO



Reseña 2

Guillermo Arriaga es conocido por ser el guionista de Alejandro Gonzalez Iñarritu en proyectos como Babel y Amores perros, películas corales que particularmente no me terminan de convencer, con cierta bajada de línea para hacernos ver las situaciones que le acontecen a sus protagonistas. En este cortometraje, que participó en la Mostra de Venecia, Arriaga se lanza también a la dirección, mostrándonos a unos soldados norteamericanos llegados a un pueblo de México para rendir honores a Miguel Garcia, héroe de guerra mexicano que sirvió a Estados Unidos.

Arriaga nos habla en este corto (y lateralmente como una crítica a Trump) del problema que tienen los latinos en Estados Unidos y de sus políticas inmigratorias, bastante crueles. Hay una escena clave donde los soldados hacen el honor militar frente al cajón de García colocando sobre el ataúd las bandera de ambos países, en ese momento el general de esa tropa solicita el permiso a los padres de Garcia para llevar el cuerpo a Estados Unidos por ser héroe de guerra. Es entonces cuando el padre del soldado le reprocha el hecho de que su hijo, por ser mexicano, fue deportado de Estados Unidos, lo que lo llevo a una profunda depresión y luego al suicidio. Aquí es donde Arriaga vuelve a remarcarnos el sentido de lo que quiere expresar muy literalmente.

El corto en sus 30 minutos de duración también maneja la interacción (a veces amables, otras un poco más tensas) que se da entre los norteamericanos y los habitantes de ese pueblo, intenta hacer una reflexión de cómo la cultura mexicana y sus formas (lo que comen, lo que hablan) son desconocidas para esos soldados (¿también para el resto de los estadounidenses?). Arriaga se maneja entre la dualidad de criticar a las políticas del vecino del norte y la idea de algún tipo de consenso entre ambas culturas (algo cambia seguro en los puntos de vista de esos soldados).

Pese a lo dicho, reconozco que el director filma muy lindo, en espacios abiertos y luminosos, lo que hace que el corto no se vuelva deprimente ni solemne (como las películas de Iñárritu) y con algunos bellos planos generales, sobre todo en la última escena donde vemos que más allá de todas las palabras que puedan decirse, todo lo que pueda sentirse, todo queda enterrado para siemrpe. MATÍAS CAMPO



Reseña 3

¿Cómo reseñar, criticar o tomar distancia de un escritor al que admiro? Eso me sucede con Guillermo Arriaga. Con antecedentes en su haber de haber guionado películas de Alejandro Gonzalez Iñárritu, de haber dirigido sus propias películas y a mi entender autor de dos libros tremendos y bellos como El salvaje y Salvar el fuego.

En esta historia breve, simple y que nos llega a hablar del honor en medio de un choque de culturas, del lugar de pertenencia, de respetar las costumbres y las creencias más allá de las banderas.

El punto de vista de un militar americano y de un mexicano que es el nexo entre quienes hablan un idioma y otro. Las escenas en interiores marcan una claustrofobia bastante particular tanto de un lado como del otro de las culturas. Los planos en el exterior nos muestran lo árido del suelo mexicano. Los uniformes, la perfección en apariencia de lo estadounidense. El fuera de campo en esta historia tiene que ver con las circunstancias que no se cuentan, la muerte que no se muestra y que nos lleva al porqué de la misión de de esos militares. Debemos armar la historia para que todo cierre. Los cambios que pueden experimentar en medio de una puja de culturas son seguramente internos; sin embargo, podemos adivinarlo en las expresiones de Danny Huston, uno de los protagonistas. MARIA EUGENIA COSTA



Reseña 4

El recurso de contraponer realidades antagónicas es válido para exponer de manera contundente estas diferencias y sus implicancias. Es un camino efectivo, sin dudas, para generar algún impacto o reflexión en el espectador; pero luego cabe analizar de qué manera se plantea esta confrontación, con qué herramientas narrativas, y con qué objetivos.

No One Left Behind es un muy buen ejemplo para tratar de analizar y entender cómo funcionan los mecanismos de la manipulación emocional, apelando al trazo grueso, a la obviedad, y a una sensiblería fácil y superficial.

El corto, escrito y dirigido por Guillermo Arriaga -guionista de Alejandro Gonzalez Iñárritu en Amores perros, 21 gramos y Babel, su etapa de películas corales- nos relata la visita de un reducido grupo de militares norteamericanos a un humilde caserío rural de México para rendir honores a un ex soldado que está siendo velado. La habitual caravana de vehículos 4×4 color negro, y sus impecables uniformes chocan con la digna pobreza del lugar. Y allí comienza el juego para humanizar a estos nobles héroes: vemos a una dura soldado comenzar a reír y aflojarse con algunos niños cuando aprende a decir «naranja», a un rígido boina verde fumar un cigarrillo cuando un amigable campesino lo invita y a un compungido coronel con cara de abuelo bueno, comerse unos tacos y preguntarse el sentido de sus batallas.

El honor, el heroísmo, la dignidad y la patria impregnan el relato pegando golpecitos emocionales bastante cuestionables. Los tristes soldados cubriendo el cajón con la bandera de ambos países, la dignidad de un pueblo que a pesar de todo acepta los honores, los norteamericanos que le deben la vida al soldado mejicano que finalmente deportaron, y el amigo del fallecido agradeciendo entre llantos al ejército de EE.UU. por estar presente en ese duro momento. Un nacionalismo empalagoso finalmente une ambas naciones de manera simbólica en ese lejano entierro.

El intento de lavar culpas es encomiable pero torpe. Resulta bastante difícil creerse la autocrítica y el costado humano de este grupo de militares que llegado el caso no dudará en bombardear lejanas aldeas de otras latitudes, similares a las que acaban de visitar, en nombre de la libertad. DIEGO CONESA



Reseña 5

La muerte del otro es siempre dolorosa pero puede sorprendernos en sus efectos. Esto es lo que le ocurre a este grupo de soldados norteamericanos liderados por la interpretación magnífica y sensible del actor Danny Houston. Su misión es cruzar la frontera con México y reclamar allí el cuerpo de un soldado en pleno funeral. Para ello, el director hace planear la cámara que sigue a los autos por la ruta para luego detenerse minuciosamente en los primeros planos de las caras de la familia y de los mismos soldados. El dolor atraviesa la pantalla desde colores atenuados sin estridencias.

Allí, en la modesta sala de la casa del muerto y frente al cajón emergen las razones de la familia para que el cuerpo sea enterrado en su pueblo, también nos enteramos de sus logros por la información que llega del general y sus soldados. Pero lo cierto es que aquí emergen dos culturas, dos concepciones del vivir y del morir que con respeto y diálogo intentan comprenderse en medio del doloroso drama. Aquí hay algo para aprender. El cementerio del pueblo con cruces y tumbas bajas donde se desarrollan los últimos rituales es el indicador de que allí están los que tienen que estar y que, claramente, nadie se queda atrás. CRISTINA BARILE

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