La película de mi vida: “La La Land”, de Damien Chazelle

La esencia de este musical romántico con Emma Stone y Ryan Gosling es la que mejor conecta con el sentir y la visión del mundo de la autora de este texto.


Por Laura Viviana Chaves Sierra

Escoger la que considero la película de mi vida no fue para nada difícil, lo primero que vino a mi mente fue lo que para mí significó, y diría que aún significa, La La Land. Explicar el por qué la considero la película de mi vida es la parte complicada, porque ni siquiera yo misma puedo identificar con claridad las causas. Podría resumirlo en que ese film es una representación de lo que soy, pero ¿a qué me refiero con eso, si aún no logro definir lo que yo soy y existe una amplia probabilidad de que nunca lo haga?

Así que comenzaré el viaje de exploración personal para descubrir qué hace que La La Land sea la película de mi vida.

La primera pregunta que puedo plantearme es: ¿en qué momento de mi vida vi por primera vez La La Land? Diciembre de 2016. Estaba casi a mitad de mi carrera universitaria, la cual elegí porque podría darme la posibilidad de viajar por el mundo. Ese año coincidí con un chico, pero él nunca coincidió conmigo. Hice muchas cosas por llamar su atención, pero su falta de interés le jugó una mala pasada a mi autoestima. Yo, siendo la romántica que soy, mantenía la esperanza de que algún día él se diera cuenta de que éramos el uno para el otro, pero no fue así. En ese preciso momento necesitaba una historia que me hiciera creer que alguien como yo podría encontrar el amor romántico, que es posible hacer click con una persona, que fuese recíproco y vivir todas esas fantasías románticas que las parejas disfrutan al inicio del enamoramiento.

Efectivamente, al entrar a esa sala de cine encontré todo eso, pero además vi una historia que por momentos pone los pies en la tierra. Que dice: sí, es posible vivir la fantasía, pero eso no es todo. Mantener esa ilusión es doloroso. Hay que evolucionar, aunque esa evolución signifique que, a pesar de ese amor profundo no estábamos destinados a ser. La historia de Mia y Sebastian es la historia de dos románticos enamorados del amor, que viven en sueño y en ilusiones, que pueden bailar en las estrellas, pero también deben pagar las cuentas. En ese momento me di cuenta de que soy como ellos, y quería mantener la ilusión de una persona con cuerpo real pero que solo estaba en mi mente, porque tenía muchísimo miedo de que esa persona no existiera y nunca llegara si dejaba pasar a este personaje que tenía al frente.

Estaba en el momento de mi vida en el que necesitaba creer en el romance, pero también, al mismo tiempo, romper la burbuja que me hacía creer que esa etapa dura para siempre.

Muy bien, eso fue lo que hizo que me enganchara con la película y que tuviera un impacto en lo que estaba viviendo en ese momento, pero eso no engloba todo lo que yo soy, es sólo un momento específico. Entonces, ¿qué elementos hacen que, aún hoy, me vea reflejada en La La Land? Color, sueños, romance, música y cine.

Ok, ok. Vamos por partes. Lo primero que pensé fue el color. Sí, soy una persona bastante colorida. No solo me visto con colores llamativos, sino que también me encanta llenarlo todo de color. Me llama mucho la atención todo lo que sea colorido, y La La Land está llena de color. Después de verla varias veces llegué a la conclusión de que cada color tiene un significado para la relación de Mia y Sebastian. El azul y el amarillo son el comienzo. El verde es el encuentro. El morado la transformación. Y así con todos los colores. Me parece una bonita metáfora del paso del tiempo y me identifico con ella. El color también es nostalgia y alegría, es un vehículo para expresar emociones en general. A veces me cuesta mucho expresarme y recurro al color y la escritura para comunicar mis emociones. Tal vez, de alguna forma, encontré eso en La La Land: el color como forma de expresión.

Ahora vamos con el que siento es el aspecto más fácil de identificar: los sueños. Siempre he sido muy soñadora. Vivo mucho en mi cabeza, en mi inmenso mundo de fantasía. Sueño despierta, inventando escenarios, situaciones y hasta personas que no existen y probablemente jamás existirán. Es mi sitio seguro. Tengo el sueño loco de viajar por el mundo, de tener la estabilidad económica suficiente para financiar mis viajes. Sueño con que mi tiempo sea mío, trabajar en mis propios términos, tenerlo todo, hacer de todo. Vivir una vida creativa, con libertad, sin cumplir horarios.

Me veo reflejada en Mia porque su sueño es enorme, y las posibilidades de cumplirlo son una en un millón (o por lo menos así se siente). Viajar por el mundo es un sueño cliché, al igual que ser una actriz reconocida. Sin embargo, en ambos casos, son pocas las personas que realmente llegan al punto de cumplirlo. Me veo, también, reflejada en Sebastian, con su sueño nostálgico de tener un bar que mantenga viva esa llama de todo lo que ama del jazz. Algo aparentemente pequeño si lo comparamos con el gran sueño de Mia, pero que tiene una enorme importancia para él y, en realidad, no es tan sencillo como parece. Vivir una vida en completa libertad es algo ambiguo, que puede significar cosas diferentes para cada quien. Algo aparentemente pequeño que la experiencia me ha demostrado que es un poco difícil de lograr y, sin embargo, con el paso del tiempo se vuelve más importante para mí. Los sueños son el motor de la historia que se cuenta en La La Land. Los protagonistas se conocen porque ambos están en busca de esa oportunidad para cumplirlos. De la misma manera, los sueños han sido el motor de mis decisiones, y aunque a veces, como le sucede a Sebastian, me desvío un poco de camino decidiendo ir por lo que es aparentemente seguro, siempre existe la posibilidad de cambiar de rumbo nuevamente y regresar a los sueños. Muy bien lo dice en Another Day of Sun, tema inicial del film: It could be brave or just insane, we’ll have to see (puede ser valiente o simplemente loco, tendremos que verlo).

Romance. Creo que en este punto no hay mucho que explicar. Es evidente que soy una romántica. Una romántica de la vida, algo frustrada con los ires y venires del amor romántico, pero que está absolutamente segura de que llegará su turno de experimentar el subidón del romance. Siento que La La Land es la representación perfecta de lo que es el romance para mí. La relación entre Mia y Sebastian se da por casualidad, porque se tenían que encontrar de esa manera, porque había una conexión entre los dos y tenían algo que aportar el uno al otro. El romance no es solo esa cara bonita, sino también esa cara difícil, que implica algunos sacrificios y decisiones. Pero, sobre todo, el romance no implica, necesariamente, un estar juntos para siempre. El romance es la elección de construir algo con un otro, o de construir algo con sí mismo. Es tener la certeza de que las cosas llegan siempre en el momento adecuado y nos llevan por el camino que debemos transitar. Es cumplir sueños, aun cuando eso signifique elegir un camino separado de esa persona que fue testigo e impulsor de todo lo que fue necesario hacer para cumplirlos. El romance es mirar a los ojos, de lejos, a esa persona, y estar infinitamente agradecida de que hizo parte de tu vida. Me veo reflejada en La La Land porque para mí el romance es subidón y bajón al mismo tiempo, porque creo que el romance es sentirlo todo, y al sentirlo todo vivimos, porque sentirlo todo es la vida misma.

Música y cine. Estas dos vienen en combo. Para mí en La La Land la música y el cine son personajes en sí mismos. Son parte fundamental del desarrollo de los protagonistas, y también van evolucionando a medida que avanza la trama. Al ser un musical, cada canción cuenta una historia y tiene un significado, y al centrarse en la nostalgia, está llena de referencias muy hollywoodenses. La música y el cine son transversales en la película, así como en mi vida. Cuando tenía 12 ó 13 años se sembró en mí la semilla del arte y la creatividad como estilo de vida. En ese momento empezó desde un lugar un poco sensacionalista, en el que mi más grande sueño era ser parte de la industria del entretenimiento, asistir a eventos y caminar por alfombras rojas. Toda esa espectacularidad y glamour vendidos por Hollywood. Con el tiempo evolucionó hacia un lugar menos mainstream y más bohemio, en el el que mi vida ideal es vivir de mi creatividad y, aunque me cueste un poco decirlo, de mi arte. Digo que me cuesta decirlo porque recién hace algunas semanas comencé a considerarme una artista.

Tanto Mia como Sebastian son artistas que prefieren vivir en su cabeza, pero se ven obligados a hacerle frente a la realidad, siempre con la ilusión de hacer tangibles sus fantasías. Me identifico con ellos. Me identifico con Mia y la emoción que le producen las luces y las cámaras. Me identifico con Sebastian y la pasión con la que habla sobre jazz. La música y el cine han sido, junto con la literatura, la fuente de inspiración de mi vida, así que considero que no hay nada que pueda representarme mejor que una historia que gravita alrededor de ellos.

Hasta ahora me he concentrado mucho en el fondo. Sin embargo, también hay aspectos de la forma que hacen que la experiencia de ver la película sea todo un deleite para mí. En primer lugar está el ritmo y el desarrollo de los personajes. No es una película lenta, tampoco es apresurada. Se toma el tiempo suficiente para que entendamos a los tres personajes centrales de la historia: Mia, Sebastian y su relación, para luego llevarnos en un viaje de subidas y bajadas, encuentros y desencuentros.

También está la representación de la ciudad de Los Ángeles con su luz, su sombra y las contradicciones que experimentan las personas que viven allí. Los bellos paisajes, la soledad, las oportunidades y los fracasos. Sin escenarios como el observatorio Griffith y la playa de Venice la película no transmitiría la misma magia.

Por último, su banda sonora. Su ritmo pegajoso y con una onda jazzy, sumado a unas letras con las que me identifico profundamente, hicieron que Another Day of Sun, Someone in the Crowd, A Lovely Night y Audition (The Fools Who Dream) entraran en mi top de canciones más escuchadas en Spotify. La música también hace parte del universo de fantasía que se construye en la película.

Entonces, ¿por qué es La La Land la película de mi vida? En pocas palabras diría que es porque me identifico con su esencia. Porque a pesar de que no puedo expresar con palabras, o al menos de una manera sencilla, lo que yo soy, puedo decir que una forma de entender mi mundo es adentrarse en la historia de Mia y Sebastian, juntos y por separado. Siempre he dicho que las cosas son lo que significan para nosotros. La La Land no es mi película favorita. Tampoco la considero una obra maestra del cine. Sin embargo, significa mucho para mí, porque me veo reflejada en ella, porque es la representación de los anhelos de mi corazón. En La La Land coexiste la fantasía con la realidad, y siento que eso es precisamente lo que define la magia de mi propia historia. De la película que es mi vida.

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