Esta biopic de J. M. Barrie, escritor del clásico infantil “Peter Pan”, protagonizada por Johnny Depp y Kate Winslet, es el film que marcó a la autora por las ligazones con su propias experiencias personales.
Por Macarena Quiroga
En una tarde de sábado, siendo todavía una niña, fuimos con mi mamá al cine con la idea de ver una película entretenida y divertida como siempre lo hacíamos los fines de semana. Mi salida favorita.
Recuerdo que poco a poco me fui compenetrando con asombro y sorpresa en el tema de una película dramática que más tarde tendría un impacto en realidades de mi propia vida, lo que me llevo a verla en distintos momentos y repetidas veces. Esta biopic narra el proceso de gestación de Peter Pan contando los días de amistad de James Matthew Barrie con la familia Davies. El escritor se encuentra en plena ruptura matrimonial, mientras que en la familia la madre de los niños, Silvia, muere. Es entonces cuando Barrie asume una figura paternal definitiva.
Hay momentos de la película especialmente significativos a nivel personal. El personaje del niño Peter está sentado en una butaca del teatro, solo en la multitud, mirando por primera vez la obra inspirada en su familia. La figura del personaje de Wendy siguiendo las órdenes de Peter Pan de que vaya a buscar un barrilete, sale del escenario sobrevolando a todos los espectadores y generando la magia de sentir que la ficción se trasforma en realidad, no solo en los niños sino también en los espectadores adultos que se sienten incluidos en ese mundo extraordinario y único.
Todo esto pone de manifiesto lo que siento en lo emocional, lo físico, lo perceptivo desde el mismo momento de entrar a la sala de cine, sentarme en la butaca mientras se apagan lentamente las luces, ganando terreno la oscuridad como un parpadeo fugaz y casi en el mismo instante ver cómo se abre a la luz esa ventana rectangular frente a mí, acompañada por un sonido que se intensifica, dándome la bienvenida y generando ese clima de magia en el que todos mis sentidos están participando. Lo que más me atrajo siempre de las películas en general fueron las interpretaciones y la capacidad del actor de apropiarse del personaje transformándolo en su propia realidad.
Otro momento importante de la película para mí es la interpretación de la muerte desde un lugar donde la tragedia es reemplazada por una imagen fantástica y paradisiaca de luz de paz, en la que el personaje de Silvia Davies (Kate Winslet) está rodeada de sus seres queridos en el living de su casa y frente a un escenario improvisado para ella. Cuando termina la obra todos aplauden y se eleva las cortinas de los ventanales descubriéndose ante sus ojos un jardín poblado de personajes fantásticos que vienen a buscarla y así la llevan lentamente al País de Nunca Jamás.
Todo eso nos va llevando hasta el final, cuando los dos personajes, el del niño Peter (Freddie Highmore) y el de James Matthew Barrie (Johnny Depp) aparecen sentados en un parque solitario, donde el adulto consuela al niño y le asegura que su madre siempre estará viva si la busca en su imaginación a través del amor.
Trasladado a mi vida personal, me acerca a la figura de mi padre también actor, ya ausente de este mundo. Estas imágenes finales de la película me recuerdan a las charlas que compartía con él sobre la vida, el teatro y también cuestiones de mi infancia, cuando en el living de mi casa como también sucede en la película yo proyectaba un escenario imaginario inventando historias que interpretaba con entusiasmo.
Unas de mis últimas charlas con mi padre fue un domingo de sol a la tarde que estábamos también en un parque sentados conversando y con él dándome consejos. Al volver tiempo después asocié en el recuerdo la última imagen de la película donde Barrie charla con el niño Peter.
Para mí la importancia de la película es la capacidad de trasladar a las personas a otro mundo gracias al poder de la imaginación. También estoy de acuerdo en cómo trata la película la necesidad de ilusión, sueños y creencias que tenemos los seres humanos y que nos sirven de inspiración en los momentos más trágicos de nuestras vidas.
Siento que la película llega a los sentimientos más íntimos y personales. Es una historia tanto para el niño como también para el niño que los adultos llevamos en nuestro interior. En Descubriendo el País de Nunca Jamás volar es creer en la magia. Especial importancia adquieren también los valores de la responsabilidad la amistad y la familia.
Está también en mis recuerdos el acompañamiento magistral de la música, capturando cada escena y momento memorable de la historia gracias a la partitura de Jan AP Kaczmarek.
Mi gusto por el cine, el teatro y todo lo relacionado con ello me llevó a involucrarme en las Artes Escénicas como una motivación en mi vida. Según el dramaturgo George Bernard Shaw, “La imaginación es el principio de la creación, imaginas lo que deseas, quieres lo que imaginas y finalmente creas lo que quieres”.




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