La contemporaneidad de las épocas (sobre el cine de Alice Rohrwacher)

Con apenas tres largometrajes de ficción (y un puñado de documentales y cortos), Rohrwacher ya se ha consolidado como una de las miradas más valiosas y arriesgadas del nuevo cine italiano.

Por Maximiliano Quevedo


De aquel neorrealismo italiano tan famoso con las películas de directores como Roberto Rossellini y Vittorio De Sica aún quedan discípulos. Ermanno Olmi y los hermanos Taviani, entre muchos otros, hicieron lo suyo en los años siguientes y, en la última década, surge el cine de Alice Rohrwacher para intentar hacer algo parecido a lo de sus compatriotas, como utilizar a no actores/actrices, locaciones reales y apostar a una estética naturalista, pero con una mirada nueva, desde otro lugar.

Al igual que en muchos otros casos, su inicio en el cine fue en el documental hasta que en 2011 dirigió su primer largometraje de ficción, Corpo celeste, donde se metería con algo muy importante para la cultura italiana como el catolicismo. En verdad, sus películas tratan sobre la religión y sus simbolismos. En este caso, la protagonista tiene muchos interrogantes con respecto a su fe católica y, mientras se prepara para la confirmación, lo que menos recibe son respuestas claras. Y desde la institución tampoco hacen mucho para mejorar la situación. La cámara decide mostrarnos cómo el párroco don Mario, el mayor responsable de todo eso, se pasa cobrando alquileres de sus departamentos e intentando convencer a los feligreses que voten al candidato que él apoya, pero no tiene tiempo para hablar con los chicos en su catequesis.

En las películas de Rohrwacher también hay un fuerte interés en lo que les sucede a los jóvenes. Si se tuviera que encasillar su cine en un género, ese sería probablemente el coming of age. Porque sus protagonistas son jóvenes que crecen en contextos diferentes, pero que tienen conflictos muy parecidos. Hay una imposición religiosa, un padre muy demandante o un sistema que los moldea para hacer lo que otros quieren que hagan. Y en ellos hay una actitud frente a todo eso, mal o bien, van haciendo lo que pueden, con las herramientas que tienen al alcance.

En Corpo celeste Martha vive con su mamá sobreprotectora y una hermana que la maltrata y en varios momentos se sienta en una terraza con una postura existencial, observando el barrio y la libertad que tienen los demás chicos para jugar en la calle.

En su segunda película, Le maraviglie – Las maravillas (2014), cuenta la historia de una familia (que tiene mucho de autobiográfica) donde el padre exige a sus cuatro hijas trabajar de manera esclavizante con la madre en el medio sin posibilidades de cambiar la situación. Hasta que un día se presenta la oportunidad de participar en un programa de televisión para promocionar productos. El conflicto de Gelsomina, la protagonista, estará entre lo que ella desea y lo que debe hacer para agradar a su padre. Así como nombraba el catolicismo como tema en su primera película, en Le maraviglie es la familia patriarcal.

Y en Lazzaro felice – Lazzaro feliz (2018) otra vez tenemos a un joven que hace todo para satisfacer a los demás, con una voluntad propia y genuina. Lazzaro es feliz, o por lo menos eso es lo que parece. No hay maldad en él y cree que en los demás tampoco. Como en una parte se dice, Lazzaro es como un ángel (palabra perfecta que encaja para describirlo a él dentro de la simbología de la religión que mencionaba antes). La película muestra cómo esa vida rural, expresada también en las otras películas, de la que por mucho tiempo fue una característica de la sociedad italiana, es perjudicada principalmente por los de arriba, por el poder en todas sus formas.Hay algo en su cine bastante revolucionario. Porque se encarga de decirnos que ciertas ideas, costumbres y formas ya fueron, que son de otra época. La predominancia católica y la familia patriarcal en sus dos primeras películas respectivamente, y el gran problema del presente: el capitalismo como religión, en la tercera. Y lo hace con mucho coraje.

Rohrwacher nos va dando película a película temas cruciales para reflexionar, principalmente a los jóvenes. Esas casas abandonadas que aparecen en las tres películas, vestigios de otros tiempos que aún permanecen, nos muestran que el universo donde transcurren sus historias se está cayendo a pedazos y necesita construir un presente diferente. Y es que no se puede hablar del presente sin nombrar el pasado.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑