Una película de casi 14 horas concebida durante una década exigía (y merecía) un largo texto que pendula entre el diario cinéfilo y el análisis de una obra decididamente única dentro del cine argentino (y mundial).
Una película de casi 14 horas concebida durante una década exigía (y merecía) un largo texto que pendula entre el diario cinéfilo y el análisis de una obra decididamente única dentro del cine argentino (y mundial).